“Vamos a seguir siendo pequeños, vamos a seguir siendo lejanos de los centros del consumo mundiales, pero deberíamos tener un contexto de negocios más favorable a la competitividad”, señala Álvaro Lalanne, quien fue convocado por el ministro de Economía, Gabriel Oddone, para colaborar en el diseño y la implementación de una agenda de reformas microeconómicas orientadas a mejorar el clima de negocios y a dinamizar la inversión productiva. Una primera tanda de medidas fue anunciada la semana pasada y el equipo que integra este asesor trabaja en otras que incluyen, por ejemplo, innovaciones en materia de creación de figuras societarias.
El Ministerio de Economía (MEF) calcula que el primer paquete rebaje costos en unos US$ 20 millones mediante, por ejemplo, la reducción de 20% en la tasa del Laboratorio Tecnológico (Latu) a las exportaciones; la autocertificación de origen; la digitalización de los certificados fitosanitarios al comercio exterior; y la no preceptividad del despachante de aduanas en operaciones por hasta US$ 15.000 en las exportaciones y no más de US$ 10.000 en importaciones y tránsitos.
En diálogo con Búsqueda, Lalanne explicó el proceso de elaboración, los fundamentos y los futuros pasos en materia de reformas microeconómicas en las que trabaja la cartera. La entrevista tuvo lugar el martes 15, cuando al mismo tiempo trascendía por vías no oficiales que el Ministerio de Ganadería había suspendido momentáneamente la expedición de permisos para exportar ganado, una decisión que fue duramente criticada por gremiales del campo, por dirigentes de la oposición política, por varios analistas y, puertas adentro del Poder Ejecutivo, por el propio MEF, en el entendido de que es inconveniente interferir en los mercados salvo que ocurran distorsiones notorias.
Para diseñar las medidas para bajar costos al comercio exterior el MEF recabó la visión de organizaciones empresariales, consultoras, centros de análisis y algunos referentes del sistema político, y luego definió una “agenda con impacto y con viabilidad técnica previa para ser ejecutada”, contó el asesor de Oddone.
De gobiernos anteriores “ya había una acumulación en esa dirección, pero muchas cosas no terminan sucediendo porque no están los acuerdos políticos o los tiempos políticos para que ocurran. Siempre estuvo, pero en los últimos años se hizo muy evidente en la sociedad que Uruguay estaba desalineado en precios. Eso generó una percepción, incluso a nivel popular, de que algo está mal en ese sentido. Por eso también hay más predisposición de las instituciones a introducir cambios, además de una voluntad política muy clara de este ministerio y del Poder Ejecutivo para ir en la dirección” de una “facilitación del comercio, de simplificación de trámites y más posibilidades de comerciar con el exterior”, sostiene Lalanne, quien ya había trabajado para el MEF entre 2008 y 2012.
“Si bien Uruguay tiene por naturaleza una vocación aperturista, luego de la sucesión de dinámicas, llamémosles, proteccionistas, se han generado muchas cosas por mejorar para tener procedimientos más adecuados de comercio exterior. Esto está relacionado con la escasez de acuerdos que tiene el país; cuando uno tiene acuerdos absorbe compromisos. El más evidente es el régimen de encomiendas, surgido como parte del TIFA (Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones) con Estados Unidos, que hoy es muy importante”, afirma como diagnóstico inicial.
Ese ejemplo que pone, el de las compras web desde el exterior con franquicia aduanera, es un tema de actual controversia; el MEF lo tiene bajo revisión. La secretaría de Estado hacen una valoración positiva del régimen —cuyo uso explotó a fines del año pasado con la incursión de la plataforma de comercio electrónico china Temu—, “en la medida que sea equilibrado con el comercio local. El equilibrio está en que las condiciones de abastecimiento no sean tan diferentes”, alegó Lalanne. En ese sentido, dijo que el ministerio tiene “dos cuestiones a balancear: por un lado, que los consumidores se ven beneficiados con las franquicias y, por otro, que el comercio tradicional está siendo afectado” negativamente, un aspecto que “preocupa”.
Sin adelantar cuáles serán los cambios, definió que la filosofía es “tratar de ampliar y nivelar” este régimen de compras con franquicia aduanera. “Los envíos postales son en el mundo una forma cada vez más importante de comercio”, agregó como otro dato que entra en el análisis del MEF.
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Lalanne junto al ministro Gabriel Oddone, la semana pasada, en la presentación de las medidas para abaratar el comercio exterior
MEF
Barreras de entrada
Algunas de las medidas anunciadas la semana pasada apuntan a mejorar los procesos de registro de los artículos supervisados por organismos de vigilancia sanitaria -los ministerios de Salud y de Ganadería- que pueden comercializarse en el mercado local, con la intención de reducir las “barreras de entrada”. En esa línea, el MEF quiere que se puedan reconocer ensayos y certificaciones internacionales, adoptar la habilitación ficta para productos de bajo riesgo y permitir utilizar registros por otros importadores (con responsabilidad sobre el lote)".
“Debemos tener regulaciones de país pequeño; no podemos tener institutos de evaluación de la conformidad en una escala que atienden mercados 10, 20 o 40 veces más grandes que Uruguay. La manera que tiene un país de la dimensión de Uruguay es validar regulaciones de otros; esta es una línea importante para que sea más fácil ingresar productos al país. Hay que fomentar la competencia a partir de la política comercial”, señaló Lalanne.
Pasos “prudentes”
El conjunto de medidas comunicadas, que en algunos casos requieren ley y decretos para entrar en vigor, bajan costos en US$ 20,2 millones, en un comercio exterior del Uruguay —sumando exportaciones e importaciones de bienes— que mueve unos US$ 23.000 millones anuales.
“Evidentemente, detrás de cada uno de esos dólares (de costos que se rebajan) hay un interés de un privado o una recaudación del Estado. Necesitamos dar pasos prudentes. Lo más valorable es la dirección del cambio en el sentido de revisar cuestiones que hace muchos años que están establecidas y terminan siendo onerosas para el comercio exterior, sacándoles competitividad a las exportaciones y aumentando el costo de vida para la población. Hay renuncias fiscales que, en el actual contexto, no son despreciables. Pero lo más importante es que vamos a seguir revisando tasas, procedimientos y reglas”.
Sobre el efecto previsto, sostiene: “En el margen, esperamos especialmente afectar el clima de negocios, que se perciba que el gobierno está haciendo cosas en la dirección correcta para aumentar la competitividad. Dado que son medidas pensadas en forma horizontal —identificamos cientos de oportunidades de mejora, pero decidimos empezar por las que tienen impacto más generalizado—, es difícil pensar que va a cambiar la ecuación de costos de un negocio por esto”.
“Empezamos con el comercio exterior, pero tenemos una agenda de temas relacionados propiamente con la inversión y el clima de negocios”, insistió el asesor ministerial.
Próximas medidas
Sobre los próximos pasos dentro de esta agenda de reformas, Lalanne subraya que el MEF pretende mejorar los "procesos de inversión. Hay procedimientos para habilitaciones que hay que revisar; el diagnóstico es que son muy lentos, muy engorrosos y que generan incertidumbre”.
Entre las acciones más inmediatas que se anunciarán están algunos cambios en torno a la actuación de la Comisión de Aplicación (Comap) de la Ley de Inversiones, donde según dijo se encontraron “problemas grandes de gestión”.
Por otro lado, adelantó que se analizan cambios en materia de creación o estructuración de sociedades, así como eventuales modificaciones en la regulación en el área de energía o ambiental. “Tenemos elementos identificados que indican que hay oportunidades de mejora. También en la logística hay un montón para hacer”, afirmó el asesor.
Como síntesis de su visión sobre las condiciones para hacer negocios que ofrece Uruguay, evaluó: “No es que todo sea engorroso”, aunque el país “tiene espacio para mejorar en cuestiones como abrir una empresa, hay retrasos en (el área de) logística y en los procedimientos aduaneros. Esos son los aspectos donde sería muy útil subir escalones en la comparación internacional. Vamos a seguir siendo pequeños, vamos a seguir siendo lejanos de los centros del consumo, pero deberíamos tener un contexto de negocios más favorable a la competitividad”.