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Fiscalía investiga actividades de tres posibles espías rusos que obtuvieron pasaportes uruguayos con documentos falsos
La causa apunta al delito de falsificación y comenzó después de que los servicios de inteligencia uruguayos recibieran el dato de contrapartes extranjeras
Llegaron separados; primero una pareja y después otra persona. Los tres tenían el mismo objetivo: tramitar pasaportes uruguayos. Lo consiguieron y abandonaron el país. Poco después las autoridades uruguayas recibirían la información de que esas tres personas con documentos brasileños eran en realidad ciudadanos rusos, que usaron documentos falsos para sus trámites y que la sospecha más firme de los servicios de inteligencia europeos era que se trataba de espías.
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El paso por el país de esos tres posibles "ilegales", como se conoce a los rusos que llevan vidas normales fuera de su territorio pero que luego se descubre que son parte del sistema de espionaje, es objeto de una investigación que lleva adelante desde mediados de 2023 el fiscal especializado en Delitos Económicos y Complejos de tercer turno, Gilberto Rodríguez, dijeron a Búsqueda fuentes de los servicios de inteligencia uruguayos.
Las actividades de esos rusos en Uruguay son una muestra de lo extendido del sistema de espionaje desplegado por el servicio de inteligencia en la región, con un eje central en Brasil, según un artículo de The New York Times publicado este miércoles. De hecho, las autoridades uruguayas habían recibido consultas sobre otros ciudadanos, según los informantes, en el marco de una investigación que involucró a varios países.
La investigación de los pasaportes en Uruguay
Federico Luiz González Rodríguez y María Isabel Moresco García, presuntamente casados, entraron a Uruguay en 2023 para conseguir pasaportes. Poco después lo hizo María Luisa Domínguez Cardozo.
Esos tres nombres, incluidos en el artículo de The New York Times, son algunos de los seudónimos incluidos en la alerta roja que Interpol emitió a pedido de Uruguay. Fuentes cercanas al caso dijeron a Búsqueda que la alerta se enmarca en la investigación que desarrolla fiscalía y que, por el momento, tiene "pocos avances". La notificación roja de Interpol es una solicitud dirigida a las fuerzas del orden de todo el mundo para localizar y detener provisionalmente a una persona.
El camino que siguieron los rusos para conseguir los documentos uruguayos no está relacionado con la operativa a la que estuvo vinculado Alejandro Astesiano. En febrero de 2023 el entonces jefe de la custodia presidencial llegó a un acuerdo con Fiscalía en el que se declaró culpable de varios delitos, entre ellos el de asociación para delinquir, por su participación en una organización que tramitaba pasaportes uruguayos para ciudadanos rusos a través del uso de documentos de ciudadanía apócrifos.
Audiencia judicial realizada en 2022 como parte de la investigación sobre Alejandro Astesiano y la entrega de pasaportes uruguayos
Javier Calvelo/adhocFOTOS
En Uruguay, la Fiscalía investigó a una red —integrada por Astesiano, entre otros— que desde 2013 entregó de manera irregular alrededor de 200 pasaportes uruguayos a rusos. Los pasaportes eran originales y gestionados legalmente ante la Dirección Nacional de Identificación Civil, pero se falsificaban las partidas de nacimiento de los involucrados, haciéndolos pasar ilícitamente por hijos de uruguayos.
La presunción de los policías y fiscales que estuvieron en el caso es que esos pasaportes no eran destinados a empleados del Departamento Central de Inteligencia (GRU) de Rusia, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas, sino a ciudadanos rusos de alto poder adquisitivo que buscaban un pasaporte de otro país para tener mayor flexibilidad en viajes al exterior. El pasaporte ruso, en particular después de la invasión a Ucrania en 2022, tiene restricciones de visado en muchas naciones occidentales y sus ciudadanos son sujetos de más controles migratorios.
Los ilegales y el trabajo para Vladimir Putin
Ludwig Gisch, María Rosa Mayer Muños y sus dos hijos conformaban una familia de clase media argentina. Hasta que fueron detenidos en 2024 en Eslovenia. Ludwig Gisch y María Rosa Mayer Muños eran, en realidad dos nombres falsos. La cuarta identidad de cada uno, describe el periodista argentino Hugo Alconada en su libro Topos. La historia real de los espías rusos que tomaron Buenos Aires como base de operaciones, publicado en 2025.
Los "ilegales" construyeron una vida que les permitiría después desarrollar sus tareas de espionaje en Europa para el gobierno de Vladimir Putin. Vivieron mucho tiempo en el barrio porteño de Belgrano, estuvieron incluso en Uruguay en 2017 y fueron el año pasado finalmente arrestados en Eslovenia, condenados por espionaje y falsificación de documentos. En el marco de un acuerdo de intercambio de prisioneros, fueron liberados y trasladados a Moscú junto con sus dos hijos, quienes no sabían que sus padres eran espías.
El presidente ruso los recibió en agosto de 2024 como héroes en Moscú. Su caso expuso el alcance en la región del programa de "ilegales" que desarrolla Rusia para desplegar espías en Occidente.
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El programa no es una novedad. Se remonta a los inicios de la Unión Soviética y consistía en infiltrar agentes en países rivales para que llevaran una vida aparentemente normal mientras espiaban. Eran conocidos como "ilegales" para diferenciarlos de los espías con cobertura diplomática, recuerda el periodista británico Shaun Walker en su libro publicado en mayo The Illegals: Russia’s Most Audacious Spies and the Plot to Infiltrate the West.
El artículo de The New York Times describe principalmente el esfuerzo de las fuerzas de seguridad de Brasil, con la colaboración de servicios de inteligencia extranjeros, incluido Uruguay, para desarmar esta estructura.
"La investigación de Brasil asestó un golpe devastador al programa de agentes 'ilegales' de Moscú. Eliminó a un grupo de oficiales altamente capacitados que serán difíciles de reemplazar. Al menos dos fueron arrestados. Otros se retiraron apresuradamente a Rusia", relata. "Con sus secretos al descubierto, lo más probable es que nunca vuelvan a trabajar en el extranjero".