Después de 20 días de resistir críticas y tratar de minimizar el problema, el martes 29 llegó la marcha atrás del gobierno: los cambios instrumentados al pasaporte quedarían sin efecto, al menos hasta nuevo aviso. Con esto, el Poder Ejecutivo logró cambiar el foco de los ataques de la oposición y obtuvo el apoyo oficialista, mientras negocia en el ámbito diplomático para encontrar una solución definitiva al tema.
Un posteo en X del embajador alemán Stefan Duppel el 9 de julio tomó por sorpresa a la Cancillería. “Atención: poseedores de pasaportes. Los pasaportes emitidos después del 23/04/2025 no indican el lugar de nacimiento. Ahora no se puede entrar a (Alemania) con estos pasaportes, ni siquiera para estancias cortas. Actualmente, no se aceptan solicitudes de visa con dicho pasaporte”, decía el mensaje que posteriormente fue eliminado de esa red social.
Poco después se sumaría Francia, cuya embajada informó a Búsqueda que estaban analizando el nuevo documento uruguayo y que, mientras tanto, había riesgo de que algunos viajeros no pudieran ingresar al país.
El cerno del problema eran dos cambios implementados en el pasaporte a partir del 16 de abril: el documento ya no contiene el apartado que indica el lugar de nacimiento del titular y, además, el apartado de Nacionalidad, pasó a decir “Nacionalidad/Ciudadanía”, lo que permitía incluir a los ciudadanos legales uruguayos.
El 9 de julio, Relaciones Exteriores e Interior emitieron el primer comunicado conjunto sobre el tema. Aseguraron que el nuevo pasaporte respetaba las normas internacionales de derechos humanos y que los cambios habían sido informados a todas las embajadas. Además, convocó en consulta a los representantes de Francia y Alemania.
Días más tarde, Japón transmitió algunas dudas sobre el nuevo documento uruguayo.
La oposición tomó el tema rápidamente y criticó con dureza los cambios instrumentados por el gobierno en el documento. A pedido del senador blanco Sebastián da Silva, la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado aprobó la convocatoria en forma urgente a las autoridades de Interior y Relaciones Exteriores para que dieran explicaciones sobre el tema.
En declaraciones públicas, el canciller Mario Lubetkin defendió la decisión y minimizó los problemas que estaba provocando el pasaporte. El tema, sin embargo, no remitía.
Después de discusiones internas, el gobierno decidió dar marcha atrás.
El martes 29, Cancillería e Interior emitieron un nuevo comunicado conjunto en el que insistían en que “no se ha recibido ninguna comunicación oficial de no aceptación de los nuevos pasaportes, documentos que están siendo utilizados por la ciudadanía desde entonces sin inconvenientes, para ingreso por motivos de turismo en Europa y en el mundo”. Aunque reconocían que “se han reportado dificultades para el estampado de visas de larga estadía por parte de dos países”.
Los dos países son Alemania y Japón, informó Búsqueda el miércoles.
“Las consultas mantenidas con estos dos países —tanto en Montevideo como a través de las embajadas uruguayas en esos destinos— han permitido determinar que es necesario mayor tiempo para que los mismos (países) se pronuncien definitivamente sobre la nueva versión del pasaporte”, decía el comunicado. Agregaba que por eso se decidió volver a imprimir la versión anterior del pasaporte a partir del 1° de agosto.
Oficialismo y oposición
El cambio de postura le dio más herramientas al oficialismo para salir en defensa del gobierno. El miércoles 30 al mediodía, el senador Daniel Caggiani dio su respaldo al Poder Ejecutivo y consideró que el tema estaba cerrado.
El legislador del Movimiento de Participación Popular aseguró que cuando se presentó el nuevo documento, a comienzos de abril “todo el mundo festejó cuando se hizo, no hubo nadie que advirtiera que esta situación se podía dar”. Añadió que los cambios venían en discusión desde el periodo anterior.
En la oposición, si bien seguirán con el tema en la agenda, decidieron cambiar el tipo de munición a emplear. En el Partido Nacional varios legisladores habían pedido la renuncia de Lubetkin, pero ahora, por el momento, cualquier movida parlamentaria con ese fin quedó congelada. Los blancos priorizarán la interpelación al ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, por la compra millonaria de un campo por parte del Instituto de Colonización.
El presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, pidió la renuncia del responsable de los cambios, informó Telemundo. Afirmó que el problema “aparentemente nació de Identificación Civil”, una dirección del Ministerio del Interior.
El senador colorado Robert Silva envió ayer, miércoles 30, dos pedidos de informes a los ministerios de Interior y de Relaciones Exteriores sobre el episodio de los pasaportes. Las consultas realizadas giran sobre cuáles fueron los trámites administrativos en los que se basó su modificación, qué grado de participación tuvo cada cartera y cuáles fueron las autoridades actuantes. También se pidió conocer cuántos pasaportes se imprimieron, solicitaron y renovaron desde el 16 de abril con la modificación realizada, cuánto se gastó en su confección y cuánto se gastaría en su reimpresión.
“Lo que se quiere saber es cómo fue el trámite, qué fundamento técnico tuvo, a quiénes se consultó para tomar la decisión y, siendo que un pasaporte sale entre 200 y 250 dólares, cuánto va a costarle al Estado este error”, dijo Silva a Búsqueda. Si bien no está descartada ninguna acción parlamentaria respecto al canciller Lubetkin, cuya comparecencia se espera en breve ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, todavía “no hay nada arriba de la mesa”, añadió.
“Desagrado” con la gestión alemana
Mientras el frente político le da un respiro, el gobierno trabajará para dar una solución definitiva al tema del pasaporte.
“Se ha decidido que a partir del próximo 1° de agosto se volverá a utilizar la versión del pasaporte previa a los cambios introducidos el 16 de abril, en el entendido de que es internacionalmente válida y reconocida”, anunció el gobierno. “En el ínterin, se continuará consultando a las organizaciones internacionales competentes, el sistema político nacional, la sociedad civil y otros actores relevantes, para que la futura adecuación del pasaporte cuente con su aprobación, no discrimine debido al instrumento que otorga la ciudadanía uruguaya, y asegure la movilidad, preservando al mismo tiempo la imagen y fortaleza de este documento que es internacionalmente reconocido por su seguridad y confiabilidad”.
En el plano diplomático, el gobierno recibió una buena noticia de Francia, que el martes informó que aceptaba el nuevo pasaporte. La comunicación llegó el mismo día que el Poder Ejecutivo anunció la marcha atrás.
En el caso de Alemania, los ministros Lubetkin y Carlos Negro (Interior) transmitieron el martes su “desagrado” con la conducta del embajador de ese país por manejar el tema a través de redes sociales y no por canales diplomáticos normales, dijeron los informantes.
“Fue un proceso que no respetó las normas diplomáticas básicas”, dijo a Búsqueda una de las fuentes, que está al tanto del mensaje dado al embajador.