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    Adolescentes de todo el país plantearon en el Parlamento qué hacer con las redes sociales y la IA

    En el anexo del Palacio Legislativo, jóvenes que participan de la consulta sobre entornos digitales propusieron más formación, acompañamiento familiar, regulación y mayor participación

    Viajaron durante la noche desde sus departamentos, llegaron bien temprano a la terminal Tres Cruces y desde allí fueron derecho hasta el anexo del Palacio Legislativo. Los esperaban integrantes de la organización de la consulta. A las nueve de la mañana del jueves 3 de setiembre comenzaron una jornada de trabajo que terminó a media tarde con varias exposiciones frente a autoridades y representantes de organizaciones.

    Los adolescentes, de entre 13 y 19 años, habían llegado desde Rivera, Artigas, Salto y otros lugares del país para participar de una de las instancias de la consulta pública sobre niñas, niños, adolescentes, entornos digitales e inteligencia artificial (IA). La iniciativa es impulsada por el Parlamento junto con la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), el Consejo Nacional Consultivo Honorario de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, Ceibal, Unicef y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

    “Durante varias horas, trabajaron en grupos para identificar qué encuentran de positivo en las tecnologías, qué riesgos ven, qué capacidades necesitan desarrollar y qué responsabilidades deberían asumir las familias, los centros educativos, las empresas y el Estado”, explicó a Búsqueda la socióloga Paula Baleato, integrante del colectivo Plataforma Infancias y Adolescencias, a cargo de la organización.

    El proceso ya tuvo actividades en 12 departamentos del país, con talleres, encuentros con docentes, espacios universitarios y reuniones ciudadanas. La intención de los organizadores es que lo recogido en estas instancias sirva para la discusión parlamentaria prerregulatoria y futuras políticas públicas.

    Según los datos acumulados hasta el momento, a los que accedió Búsqueda, la consulta reúne más de 700 respuestas completas en la Plataforma de Participación Ciudadana Digital, 1.400 participaciones directas en talleres y grupos focales, 1.600 encuestas aplicadas y más de 1.000 adolescentes entrevistados en instancias presenciales y virtuales. La estimación general se ubica, hasta ahora, en más de 4.000 participantes.

    La consulta fue extendida hasta el 30 de octubre y sigue abierta para mayores de 18 años, que pueden participar a través de un cuestionario en línea, así como para personas, instituciones y organizaciones que quieran presentar propuestas.

    El uso de las redes sociales

    En el edificio José Artigas, los adolescentes se dividieron en grupos y durante varias horas conversaron, intercambiaron opiniones y eligieron las propuestas que les parecían más importantes. Por la tarde, cada grupo tuvo diez minutos para presentar sus conclusiones ante los presentes, entre ellos Búsqueda. “Estas presentaciones que van a escuchar fueron construidas hoy, en horas, pero vienen de una experiencia de ser nativos en esto”, explicó la presentadora antes de comenzar.

    Uno de los equipos trabajó sobre las cosas positivas de los entornos digitales. Los adolescentes señalaron las posibilidades de comunicación. “Nos permite conectarnos, conocer amigos, familiares y personas de otro país”, planteó una de las jóvenes. También destacaron el acceso a información, “descubrir cosas nuevas” y noticias.

    “Nos ayudan en nuestra vida cotidiana para comprar cosas, guiarnos en el transporte y ser más independientes”, dijo otra participante. También hablaron de la posibilidad de crear cosas y entretenerse.

    Pero también hablaron de internet en relación con las situaciones de violencia que viven algunos adolescentes. “Hoy en día, muchos de nosotros estamos en realidades rodeadas de violencia”, dijo una de las jóvenes. “El internet nos permite mantenernos conectados y entretenernos para quedarnos en casa y seguros”.

    La consulta fue extendida hasta el 30 de octubre y sigue abierta para mayores de 18 años, que pueden participar a través de un cuestionario en línea, así como para personas, instituciones y organizaciones que quieran presentar propuestas.

    La afirmación llevó a discutir sobre el tiempo de exposición a las pantallas. Frente a una pregunta sobre posibles alternativas al uso de dispositivos, una joven explicó que la situación de inseguridad en los barrios también influye en el tiempo que pasan en casa. “Cuando afuera de tu casa o tu barrio es un lugar superinseguro y capaz hay cierta hora de la noche que no podés salir a juntarte con tus amigos, es mucho más seguro y mejor quedarte en tu casa y hacer llamadas, hablar”, contó.

    Otro adolescente planteó que tampoco todo el tiempo frente a una pantalla tiene el mismo sentido. “No es lo mismo el tiempo que se pasa en redes sociales solamente scrolleando (“viendo videos sin sentido”), o el tiempo que se puede aprovechar en redes sociales (...) para aprender mucha información”.

    Mencionó que hay “cientos de canales de divulgación científica que ayudan a entender cosas que a veces el liceo ni siquiera te explica, como la situación económica, cómo funciona la política y la realidad de este mundo”. También cuestionó que “muchas veces esos temas no se presentan de esa manera en el sistema educativo”.

    Límites por edad y más regulación

    La regulación de las plataformas fue uno de los asuntos sobre los que hubo más intercambio. Ante una pregunta sobre las iniciativas para limitar el acceso de menores de determinadas edades a las redes sociales, una joven respondió que estaba de acuerdo con regular los contenidos que circulan en esas plataformas.

    “Nos parece perfecto que se pueda regular el tipo de contenido al que estamos expuestos”, afirmó. También destacó que las redes permiten acceder a muchas fuentes y aprender cosas.

    Otros jóvenes plantearon dudas sobre los límites por edad. Uno dijo que verificar la edad no alcanza, porque es un control "fácilmente salteable”. Por eso, dijo que parte de la responsabilidad debe estar en las familias, “que pueden establecer restricciones desde los propios dispositivos”.

    Otro participante consideró que una eventual regulación debería implementarse de manera gradual. “Siento que es como un cambio muy drástico”, dijo sobre una prohibición general. Planteó comenzar con edades menores e ir extendiendo las medidas a otras edades.

    También reclamaron respuestas frente a situaciones concretas de violencia digital. Un participante sostuvo que se necesitan autoridades que puedan responder ante “discriminaciones y comentarios ofensivos” y otras situaciones que van en contra de las propias políticas de las plataformas.

    Cuidarse en las redes

    Otra de las mesas recibió una pregunta específica sobre aquello que más les preocupa o les genera incomodidad en internet. La respuesta incluyó “más responsabilidad, más cuidados, más métodos de información” y herramientas para comprender mejor el funcionamiento de las redes sociales.

    Mateo, de 19 años y de Montevideo, explicó que el grupo coincidió en que existe una exposición importante de los adolescentes. “Nuestra información es accesible ante cualquier persona y también estamos expuestos a muchos casos que se han dado, como por ejemplo, de ciberbullying, de acoso, de grooming”, dijo.

    Frente a esas situaciones, los adolescentes identificaron algunas responsabilidades propias. Una de las principales es el cuidado de la información personal. “No pasar fotos, porque puede ser una persona con un perfil falso, no compartir información muy importante, tener conciencia de con quiénes estamos hablando en las redes, con quiénes estamos jugando, con quiénes estamos interactuando”, explicó una joven.

    También plantearon que los propios adolescentes deben tener espacios donde puedan intercambiar información. “Es una de las mayores capacidades que tenemos, la de crear instancias como esta, en donde jóvenes, como nosotros, puedan intercambiar su opinión sobre cómo funciona la inteligencia artificial, cómo deberíamos utilizarla, qué cosas están buenas, qué cosas no”.

    Más diálogo y educación digital

    Tamara, de Tacuarembó, explicó que su grupo trabajó sobre lo que pueden hacer las familias y sus responsabilidades. Entre las primeras mencionó “acompañar y apoyar, conversar, estar presente, asistir y dar consejos”.

    También planteó que los adultos deberían preguntar a los adolescentes por su experiencia en las redes y detectar situaciones de bullying. “La responsabilidad familiar es cuidar al adolescente y la privacidad del adolescente”, resumió.

    Pero durante el intercambio apareció una pregunta. ¿Cómo pueden las familias acompañar si muchas veces no tienen los conocimientos necesarios sobre las herramientas digitales?

    Los adolescentes propusieron talleres en los centros educativos destinados tanto a ellos como a sus familias.

    Uno de los jóvenes planteó la importancia de dialogar. Habló de un intercambio “de ida y vuelta” entre jóvenes y adultos y dijo que la participación de las familias en esos espacios “puede enriquecer el proceso”.

    “Durante varias horas, trabajaron en grupos para identificar qué encuentran de positivo en las tecnologías, qué riesgos ven, qué capacidades necesitan desarrollar y qué responsabilidades deberían asumir las familias, los centros educativos, las empresas y el Estado”, explicó a Búsqueda la socióloga Paula Baleato, integrante del colectivo Plataforma Infancias y Adolescencias, a cargo de la organización.

    Otro adolescente explicó que la ayuda de los adultos no debería basarse en órdenes o prohibiciones. “No es como intentar meterle (a un joven) la idea a la cabeza porque nunca vas a lograr meterle la idea a la cabeza”, afirmó. En su lugar, planteó que los adultos estén presentes durante más tiempo. “Es algo más prolongado en el tiempo y no tan arbitrario como ‘tenés que cuidarte de las redes porque te van a pasar cosas malas’”, dijo.

    Los adolescentes también hablaron del papel de los centros educativos. Plantearon que tienen “la responsabilidad de formar a los docentes sobre los entornos digitales, la IA y herramientas de aprendizaje con capacitación”.

    Propusieron una reforma educativa que tome en cuenta la tecnología existente y su rápido avance y que prepara a los jóvenes “no solo para el hoy, sino también para el mañana”. Otra idea que surgió fue la de crear “una especie de materia” que enseñe a los estudiantes cómo comportarse “en el mundo virtual, cómo aprovechar las herramientas que da y cómo relacionarse en él”.

    Formación para usar la IA

    La IA fue parte de las propuestas. Los adolescentes no plantearon dejar de usarla, sino aprender a usarla mejor.

    Uno de los grupos propuso “implementar una guía o acompañamiento” para mejorar el uso que hacen los jóvenes de la IA.

    Hablaron también de un uso que ya es común entre los propios adolescentes. “Los adolescentes lo usan para terminar una actividad de liceo, o sea, ganar la nota y aprobar la materia”, dijo uno de los participantes. Para el grupo, la IA puede tener otros usos, como “definir proyectos personales”, que pueden ser para el estudio, el trabajo o actividades fuera de clase.

    También propusieron capacitar a las personas para reconocer contenidos falsos o creados con IA. “No todas las personas tienen las mismas herramientas para darse cuenta si una imagen es real o modificada”, explicaron.

    Uno de los adolescentes pidió que esa formación llegue al interior del país. Dijo que “hay personas mayores que pueden tener menos herramientas para reconocer contenidos falsos” y propuso que los jóvenes puedan ayudarlas.

    La identificación de los contenidos generados con IA también apareció entre las propuestas. Una joven sugirió que las empresas tecnológicas identifiquen esos contenidos con “una marca de agua o algún símbolo”.

    El papel de las empresas tecnológicas

    También hablaron de la responsabilidad de las empresas que manejan las redes sociales y desarrollan herramientas de IA. Uno de los adolescentes dijo que tienen “un papel directo” en cómo funcionan sus plataformas. “Cada empresa decide por su cuenta cómo va a ser su modelo. Y cada red social decide por su cuenta qué contenido se puede o no se puede compartir”.

    Por eso, planteó que también deberían hacerse responsables de lo que ocurre en sus plataformas: “Se tendría que hacer responsable a la empresa de lo que pase o no pase en su entorno o aplicación”.

    Otro participante pidió que las plataformas controlen mejor que se cumplan sus propias reglas. “Háganse cargo de lo que ustedes mismos dicen que no hay que promover”.

    También hablaron del poder que tienen las empresas y de los intereses económicos que hay detrás. Por eso, un adolescente planteó que debería existir “una regulación externa a las propias compañías”.

    El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, impulsor de la consulta pública, durante la jornada en el anexo del Palacio Legislativo.

    El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, impulsor de la consulta pública, durante la jornada en el anexo del Palacio Legislativo.

    Qué esperan del Estado

    Los adolescentes pidieron que el Estado se haga cargo de los problemas que los afectan y reclamaron espacios para opinar sobre cómo esto puede concretarse. “Necesitamos un Estado fuerte que pueda resguardarnos”, afirmó un adolescente.

    Otro puso foco en que el Estado garantice “la seguridad e integridad” de la “identidad digital” de los jóvenes y que destine recursos a “fortalecer la formación docente y facilitar herramientas de información”.

    También pidieron que estas instancias tengan continuidad. “Necesitamos que este tipo de acciones no queden en una simple jornada”, dijo.

    Prohibido para menores de 13 años

    Este miércoles 16, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció propuestas para proteger a niños y adolescentes en internet que incluyen prohibir las redes sociales a los menores de 13 años y establecer cuentas limitadas para los menores de 15.

    El presidente de la Cámara de Representantes, e impulsor de la consulta pública, señaló a Búsqueda que “Uruguay observa con atención este proceso, pero no para copiar automáticamente una edad o una prohibición” Según explicó, “no se trata de pedir una opinión rápida sobre si hay que prohibir o permitir”. La idea es “comprender qué está ocurriendo, distinguir problemas diferentes y reunir experiencias y evidencia que permitan tomar mejores decisiones”.

    Los resultados de la consulta pública serán presentados el 18 de noviembre.