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    domingo 16 de junio de 2024

    Eduardo Ache: el gobierno administró “mejor” que el FA, pero faltaron reformas más ambiciosas

    “Cabildo Abierto ha cometido muchos errores de aprendizaje en estos cuatro años que los está pagando caro, pero es evidente que hay un plan para encasillarlo en el tema militar” y que otros en la coalición se ubiquen en el centro “y ser políticamente correctos”, dice el economista

    Eduardo Ache aclara siempre que no habla en nombre de Cabildo Abierto. No es vocero del partido, ni de su líder, Guido Manini Ríos. Tampoco tiene un cargo en la orgánica cabildante. Y, sin embargo, este economista con pasado en el Partido Colorado es uno de los principales interlocutores entre el gobierno y el ex comandante en jefe del Ejército. Su opinión, además, suele ser tenida en cuenta por Manini Ríos a la hora de tomar decisiones.

    Desde que comenzó el gobierno, Ache ha sido uno de los defensores de que Cabildo Abierto se mantenga en la coalición, aun en momentos críticos, como cuando el presidente Luis Lacalle Pou le pidió la renuncia a la entonces ministra de Vivienda Irene Moreira, esposa de Manini Ríos. El economista sigue pensando que los partidos deben encarar el próximo ciclo electoral unidos, aunque también es crítico con lo logrado hasta el momento.

    Ache considera que el gobierno debió emprender reformas más ambiciosas de la economía y no solo administrar “mejor” que el Frente Amplio.

    En cuanto al funcionamiento de la coalición, subraya que sería un error considerarla como algo homogéneo y “sin matices”. Hay que pensarla, dice Ache a Búsqueda, “como el lugar donde confluyen electoralmente diferentes visiones, no por perfilismo, sino de partidos que son distintos”. Pero no todos la ven así, de acuerdo con su mirada. Incluso asegura que hay “un plan” para encasillar a Cabildo como un partido 100% militar para que otros dentro de la coalición puedan ocupar el “centro”.

    —Empezó el año electoral, con lo que no pareciera haber margen para grandes decisiones de política económica. Usted ha sido uno de los que, desde el entorno del senador Manini Ríos, más ha reclamado cambios a la política económica del país. ¿Considera que han sido escuchados esos planteos?

    —Al responder aprovecharé para hacerle un homenaje a un gran uruguayo, a quien le debo mucho y el país le debe más, y que a los 80 años seguía soñando el Uruguay del futuro, reclamando una estrategia de crecimiento para el país de sus nietos. Me refiero a Ricardo Pascale. Sugiero leer sus últimos dos libros, Del freno al impulso y El Uruguay que nos debemos. Ponen el foco en el futuro, tema que rara vez priorizamos en nuestra discusión política, dominada por la inmediatez, característica común de nuestra vida actual. Sin duda, el funcionamiento del sistema político induce a ello.

    Nuestros planteos van más hacia donde vamos que hacia el día a día. Desde el 92, que se votó el Mercosur, no hemos tomado decisiones en materia económica que modifiquen el rumbo de nuestra economía. Un poquito para acá, otro poquito para allá, pero por favor, no hagan olas. Esto sería de aplaudir si la realidad del Uruguay diera para ello. La lectura de los datos muestra todo lo contrario.

    —¿A qué datos se refiere?

    —En los últimos 70 años la situación social y económica del país se ha venido lentamente deteriorando, creciendo a tasas vegetativas de 2%, promedio anual que no permite mantener el equilibrio social que nuestro país puede y supo tener. Lejos del país que se basaba en una gran clase media, con igualdad de oportunidades, los indicadores sociales muestran que tenemos un país dividido. Alcanza con ver los resultados PISA de los alumnos de educación privada y pública. En 1950 Uruguay era todavía uno de los 20 países más desarrollados, hoy estamos de la mitad de la tabla hacia abajo. En todo este tiempo nuestra variable de ajuste ha sido la emigración, como muestra el último censo. Suerte que han llegado los venezolanos, cubanos y dominicanos.

    Pascale plantea una clara elección: o seguimos en una economía que produce básicamente commodities y productos industriales básicos, con la volatilidad y dependencia de los mercados externos que ello implica, creciendo solo si hay viento de cola, o nos incorporamos hacia donde va el mundo con una economía que se base en una mayor proporción en la incorporación de conocimiento, ciencia, tecnología e innovación destinadas a la producción de bienes y servicios con mayor valor agregado.

    Hemos venido planteando un rumbo diferente, donde no nos domine el corto plazo. Ordenar el día a día es fundamental, pero no suficiente. La realidad nos muestra que muchas de las decisiones y soluciones que tomamos por la inmediatez hipotecan el futuro, razón por la que no crecemos de acuerdo con el potencial que tenemos. Ese es el gran dilema de la política económica.

    —En una entrevista con Búsqueda, dijo que la coalición no debía conformarse con administrar mejor lo que heredó, sino aplicar cambios profundos. ¿Cree que el votante de la coalición vio reflejado el “mandato” que le otorgó al gobierno en cuanto a gestionar distinto al Frente Amplio?

    —Si analizamos la coyuntura, es indiscutible que la actual conducción económica ha tenido un mejor manejo de la economía, mucho más ordenado en las cuentas públicas, coronado con guarismos inflacionarios que son muy buenos para el país. Pero lo que sirve en el corto plazo, no siempre es bueno en el largo plazo. Es correcto, he señalado que no alcanza con hacer lo mismo mucho mejor. Me afilio a la visión de Pascale, nos debemos una estrategia de crecimiento país, no podemos seguir implementando medidas que sirven para la coyuntura, y que sean regresivas en el largo plazo.

    —¿Cuáles?

    —Hay varias, por ejemplo, mantener la tasa consular para cerrar el déficit en un país que debe abrirse para crecer. Todas las trabas y los costos de importar. Usar el tipo de cambio para bajar la inflación condenando a todo el sector exportador y al que compite con la importación, única salida genuina para el crecimiento del país. Tener impuestos al trabajo altísimos, cuando la salida del país es vía incorporar conocimiento a nuestros productos. Que paguen más las empresas chicas que las grandes. ¿Seguimos? No permitir descontar a las empresas en su liquidación fiscal la inflación para recaudar más; que los estímulos a las empresas se terminen transformando en subsidios permanentes; todo el andamiaje proteccionista del sustitutivo nacional; tiempos y costos de abrir y cerrar empresas; regulaciones internas para funcionar dentro de Uruguay; consejos de salarios que priorizan los intereses corporativos de los grandes empresarios y los grandes sindicatos, como por ejemplo, convalidar por parte del Ministerio de Trabajo la rebaja de la jornada laboral acordada entre el UNTMRA y las gremiales empresariales del sector, encareciendo el funcionamiento de todos los chicos del sector . “Vamos a pagar más por menos”, me sintetizó un empresario chico que no integra la cámara que hizo el acuerdo.

    Tengo claro que esto no se cambia en un solo período, también sé que a este gobierno le tocó vivir el Covid, sequía, guerras, etc.; pero hay cambios que se debían y pudieron haber hecho sin costo fiscal. Uruguay no puede conformarse con solo manejar bien la coyuntura, el objetivo de la coalición tiene que ser el futuro y me hubiese gustado ser más ambicioso con las reformas estructurales.

    —Usted planteó la necesidad de rediscutir, entre otras cosas, la carga tributaria y las exoneraciones, beneficios fiscales. ¿Cómo evalúa las políticas aplicadas por el oficialismo?

    —Son planteos que van en línea con lo dicho anteriormente. Hoy nadie discute que no hay más margen para aumentar gasto, y menos para poner más impuestos. De hecho, sorprende que haya partidos que hablen al inicio de la campaña sobre la posibilidad de aumentar los impuestos o crear nuevos. Se precisan recursos y no se pueden bajar impuestos sin financiación, nuestro planteo ha sido reducir algunas malas exoneraciones fiscales para poder bajar impuestos regresivos que hipotecan el futuro, principalmente los impuestos al trabajo y a las pequeñas y medianas empresas. La reforma fiscal del Frente Amplio es uno de los mejores ejemplos de impuestos que cierran el déficit hoy, e hipotecan el mañana. No hay margen para más impuestos, menos para subir el impuesto al trabajo, que fue lo que se hizo. Como nos enseñaba Pascale, el futuro es agregar conocimiento y educación a nuestros productos vía el trabajo de los uruguayos. Cada vez los educamos menos, alcanza con ver los resultados PISA, y cada vez le ponemos, vía los impuestos al trabajo, más impuestos a la educación. Inentendible.

    Gracias al viento de cola y a tasas de interés en el mercado internacional muy bajas, del 2003 al 2014 nuestro PIB creció a una tasa promedio del 5%. Del 2015 a hoy, van 9 años donde el Uruguay casi no ha crecido. El problema es que en los años de bonanza aumentó casi 10 puntos del producto el gasto público, y además tuvimos que subir los impuestos y endeudarnos para pagar ese gasto que pasó a ser permanente, al igual que el aumento de impuestos del 2007. La conducción económica ha priorizado el ordenamiento de las cuentas públicas que compartimos, y tuvo un guiño en la dirección correcta cuando rebajó el IRPF y IASS. Valoramos que antes de bajar otros impuestos ciegos como habían dicho, se redujera el IRPF y IASS como fue nuestra sugerencia. Sin duda, bajar la inflación también es un sacrificio fiscal que favorece a quienes menos tienen. La gran mayoría de las exoneraciones vigentes sirve para incentivar la inversión, pero hay margen para corregir y generar ingresos. En el futuro, entendemos que todo ahorro que se consiga debe ser volcado a seguir reduciendo el impuesto al trabajo y a las pequeñas y medianas empresas.

    —Usted ha dicho que Cabildo Abierto tiene una concepción de la coalición distinta al resto de los socios. Comenzó la campaña electoral y el candidato favorito del Partido Nacional, Álvaro Delgado, sostuvo que un futuro gobierno de la coalición debe coordinar mejor su trabajo, creando una mesa para discutir temas. ¿Cree que hay un aprendizaje?

    —En primer lugar, reitero, son mis opiniones. Lo que sostuve en su momento, lo sigo pensando hoy, la suma de las partes en la coalición es más que la suma individual. Tener distintos perfiles suma. Hoy se está gobernando porque tuvimos un excelente candidato y además se pescó fuera de la pecera. Sin los votos de Talvi, Manini, del Partido Independiente y del Partido de la Gente, no sé cuál sería el resultado. Dentro del Partido Nacional, Sartori también sumó votos extrapartidarios y la presencia de Larrañaga con su perfil propio ayudaba a sumar. Y ganamos con lo justo. Respeto otras visiones. Hay quienes pareciera quieren recrear un nuevo bipartidismo entre el Frente Amplio y el Partido Nacional, y que, por la fuerza de los hechos, los votantes de los hoy partidos minoritarios se absorban en esos dos partidos. No comparto esta visión y el planteo de Álvaro Delgado lo veo como una muy buena señal en la dirección correcta.

    Sin duda hay un aprendizaje, de todos. Es una coalición nueva y, contra todos los pronósticos y los agoreros del desastre, están llegando juntos. Pasada la instancia de octubre, sin duda habrá que juntarse para definir los principios básicos del programa común, así como definir, antes, las reglas internas de un futuro gobierno, en caso de que la ciudadanía acompañe.

    —¿Cree que la Coalición Republicana es el mejor mecanismo para representar la voluntad del votante no frenteamplista?

    —No tengo dudas de que la Coalición Republicana es el único instrumento político que tiene este país para implementar la agenda de crecimiento que necesita. Pero una cosa es pensar la Coalición Republicana como algo homogéneo y sin matices, y otra es pensarla como el lugar donde confluyen electoralmente diferentes visiones, no por perfilismo, sino de partidos que son distintos. Es importante que se entienda y se acepte que los partidos que integran la Coalición Republicana tienen roles distintos para jugar, que se deben a públicos diferentes y que los matices enriquecen. No comprender esto puede pagarse muy caro.

    —Ahora que pasaron cuatro años desde que integra el gobierno nacional. ¿Cabildo no quedó demasiado vinculado al voto y los intereses de la “familia militar”, al impulsar muchas medidas que buscaban beneficiarla?

    —Nadie desconoce el origen de Cabildo Abierto, pero sin duda con mucha picardía política han pretendido encasillar a Cabildo Abierto en una caricatura que no representa la realidad. A tu pregunta, la respuesta es que no. Si repasás todas las propuestas que ha hecho Cabildo, los temas militares han sido los menos. Cabildo se ha plantado firme ante los problemas de funcionamiento en la Justicia y sobre todo en Fiscalía. También es cierto que se paró firme en los salarios de los subalternos y en otros temas que pueden ser encasillados en la “familia militar”. Pero la realidad es que estaban totalmente sumergidos, ¿por qué?, ¿por ser militares? ¿Volvemos a tener ciudadanos A y B en el Uruguay? Pero ¿qué tiene de “familia militar” la ley de forestación, el prevaricato de los fiscales y jueces, la defensa de la familia, la búsqueda de luchar contra las drogas? Las propuestas de seguridad no tienen nada de militar, ¿qué tiene de militar el plebiscito por la deuda justa?, ¿qué tiene de “familia militar” hablar de las exoneraciones irracionales, del impuesto al trabajo que se paga en Uruguay, de los costos operativos del país, de buscar soluciones a las pequeñas y medianas empresas? ¿El IVA personalizado es solo para los militares? Haber impedido que saliera un decreto de este gobierno convalidando el relato que (dice que), en 1968, el terrorismo peleaba contra una dictadura ¿es defender a los militares o al Partido Colorado, impidiendo convalidar la mentira? Por favor, no resiste análisis. Sin duda, Cabildo Abierto ha cometido muchos errores de aprendizaje en estos cuatro años que los está pagando caro, pero es evidente que hay un plan para encasillarlo en el tema militar y buscar puntos de fricción con Cabildo Abierto, para poder correrse al centro y ser políticamente correctos.

    Información Nacional
    2024-02-14T22:41:00