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    sábado 15 de junio de 2024

    El MEC dice que Uruguay no está pronto para tener un ministerio de ciencias

    Propone pasos intermedios y cambios normativos para ajustar el rol de la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología, de la ANII y del Conicyt

    Todavía no es momento de crear un ministerio de ciencias, tecnología e investigación. No lo justifican ni “el nivel de gasto” en el sector, ni “el volumen de actividad” ni “el tamaño de la comunidad”.

    “Dar ese paso significaría aumentar burocracia y distraer recursos, sin tener aún la capacidad de generar efectos significativos. Antes de crear un ministerio se deberían cumplir algunos pasos fundamentales que aumenten la relevancia del sector”. Esta afirmación es parte del diagnóstico al que llegó el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) luego de un proceso de análisis y discusión que comenzó en 2021 y del que participaron actores del gobierno, la comunidad científica, el sector privado y la sociedad civil. Hubo en ese camino consultorías y talleres coordinados por Unesco en los que intervinieron más de 200 personas de 25 instituciones del sistema.

    Esta semana el MEC publicó en su página web un documento denominado Innovación, ciencia y tecnología: bases para una nueva gobernanza y para el diseño de políticas. En el último capítulo del trabajo, Un rumbo para los próximos años, da cuenta de los pasos concretos que entiende que se deberían seguir. Es allí donde deja en claro que no es momento de avanzar hacia un ministerio, pero que esto “no significa que el Estado deba estar ausente”. Propone, en cambio, un camino alternativo de fortalecimiento institucional como “paso intermedio”.

    En particular, plantea robustecer a la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología (Dicyt) del MEC como “embrión de un futuro ministerio”. Para esto, sostiene que deberían “adecuarse” y “precisarse” sus competencias.

    Entre la nueva configuración propone que actúe como agencia evaluadora de los programas e instrumentos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que ejerza la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt), que sea órgano de consulta del Parlamento en la elaboración de normas que asignen recursos o generen mejores condiciones para el sector y que represente al Estado uruguayo ante organismos regionales e internacionales en el ámbito de ciencia, tecnología e innovación (CTI). También señala que la Dicyt deberá mantener “una estrecha coordinación” con el Ministerio de Industria y Energía, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y el Ministerio de Turismo.

    Al mismo tiempo, sugiere modificar los cometidos y las tareas del Conicyt, lo que requeriría modificar la Ley Nº 18.084. En este caso, los cambios están orientados a lograr un organismo “más ágil, modernizado y centrado exclusivamente en los aspectos de asesoramiento”. De acuerdo con la visión del MEC, “deberá operar como ámbito de diálogo y propuesta sobre el destino y uso de los recursos entre los diferentes ministerios y reparticiones estatales, las empresas públicas, las agencias de financiamiento, las universidades e institutos de investigación”.

    La misma ley, la 18.084, requerirá de otras modificaciones para ajustar el rol de la ANII. Para el MEC la agencia debe fortalecerse “no solo como órgano ejecutor de instrumentos sino como responsable de la aplicación del conjunto de políticas I+D+i”. El documento señala que “deberá mantener un perfil claramente ejecutivo, con capacidad de incidencia sobre los programas que se ejecutan en el conjunto del sistema”.

    “Un objetivo de mediano plazo debe ser el fortalecimiento de la ANII como organismo asignador de recursos mediante procedimientos competitivos e interinstitucionales, canalizando por su intermedio una parte cada vez más significativa de los recursos públicos que se destinan a I+D+i. Es el instrumento adecuado para superar el actual fraccionamiento y desconexión”, afirma.

    La creación de un ministerio de la ciencia, la tecnología y la investigación es un reclamo que han formulado varios actores del rubro en los últimos años. Uno de ellos es la asociación Investiga Uy, que elaboró documentos en los que proponen modificaciones institucionales.

    El documento elaborado por el MEC alude también a la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes como un paso fundamental. “Es contradictorio apostar a la economía del conocimiento y al mismo tiempo privar a nuestros investigadores y emprendedores de las herramientas que este tratado proporciona. Es igualmente contradictorio aspirar a aumentar la cantidad de recursos que se vuelcan a actividades de I+D+i, y al mismo tiempo dificultar la protección en materia intelectual y el cobro de royalties a escala internacional”, argumenta.

    Financiamiento

    En otro de sus capítulos, el MEC aborda algunas de las dificultades que presenta actualmente el financiamiento del sector. En el ámbito público, apunta, el sistema “está muy fragmentado” y “es administrado de maneras muy disímiles”. Cerca del 90% de los recursos públicos que se destinan hoy a I+D+i, detalla, se canalizan a través de los presupuestos de las universidades (Universidad de la República y Universidad Tecnológica) o de instituciones de investigación que funcionan en la órbita estatal (como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria o el Instituto Clemente Estable). Mientras tanto, “aunque se supone que la ANII es la agencia que administra los fondos del gobierno para la investigación y la innovación, el dinero que ejecuta no supera el 6% del total”. Además, advierte que todos estos “mundos funcionan en forma paralela y sin un marco común”. Este es el diagnóstico que está detrás de algunos de los cambios normativos propuestos.

    De nuevo, en el plano del financiamiento, el MEC sostiene que hace “casi dos décadas que no se producen cambios de magnitud” en el nivel de inversión. Esto se da a pesar de que “se habla hace años de la necesidad de aumentar la cantidad de recursos”.

    “Cuando, a pesar de tantas manifestaciones de voluntad, la situación se mantiene estable durante muchos años, es razonable asumir que estamos ante limitaciones que no van a modificarse por la vía de la repetición ritual de una aspiración”, dice el documento. Según el MEC, “Uruguay enfrenta rigideces que tienen que ver con el alto impacto de las demandas de corto plazo sobre la disponibilidad total de recursos y con la ausencia de factores permanentes que empujen al alza la inversión y el gasto en CTI”.

    Para dar “un salto significativo”, considera que el único camino es lograr “una mejor combinación de fuentes públicas y privadas”. En esa línea, apunta a crear un ecosistema dinámico de innovación que lleve a “aumentar el componente privado”. En cuanto a medidas concretas, se refiere a “los royalties por generación de patentes”, a la promoción del “aumento de la inversión en I+D+i de empresas locales” y a captar “empresas intensivas en tecnología y uso del conocimiento”.

    Ciencia, Salud y Ambiente
    2024-05-15T19:17:00