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    miércoles 19 de junio de 2024

    Omar Paganini: Uruguay logró “una mejora fuerte” a mercados en “un mundo que ya no es tan aperturista”

    El gobierno no “ha cambiado la posición” sobre el Mercosur, pero percibe mayor sintonía con los socios, dice el canciller, quien asegura que el oficialismo ganará las elecciones con distancia

    Omar Paganini no fue la primera opción del gobierno para dirigir la Cancillería. Tampoco fue la segunda. Su llegada al Palacio Santos respondió a dos episodios anómalos. El primer ministro de Relaciones Exteriores de la actual administración, el excandidato a presidente Ernesto Talvi, renunció a los seis meses y abandonó la actividad política. Su sucesor, Francisco Bustillo debió abandonar el cargo después de que Búsqueda informara sobre los esfuerzos del gobierno por ocultar documentos a la Justicia. Y así, a la tercera, en noviembre Paganini pasó del Ministerio de Industria al de Relaciones Exteriores.

    Paganini tenía previsto liderar los equipos técnicos del precandidato Álvaro Delgado, pero decidió seguir como canciller hasta el final del período y apoyar la campaña desde otro lugar. Consultado sobre si aceptaría un cargo en un eventual segundo gobierno liderado por el Partido Nacional, dijo que es algo a discutir en el futuro. La sonrisa que se le dibujó en su rostro al hablar del tema sugeriría que repetir como canciller lo tienta.

    El ministro sostuvo que el oficialismo ganará con comodidad las elecciones nacionales, porque supo conducir al país con éxito a lo largo de “cinco crisis”. Al examinar los resultados de la política exterior, sostuvo que el gobierno logró mejorar la inserción internacional en materia comercial, más allá de no conseguir la firma de acuerdos comerciales.

    Paganini justificó la decisión de no iniciar una investigación administrativa para determinar cómo llegó al entonces asesor del presidente Roberto Lafluf un documento que debía entregar Cancillería a la Justicia y que contenía los intercambios de WhatsApp entre los exviceministros Carolina Ache y Guillermo Maciel. Esos mensajes probaban que el gobierno sabía que Sebastián Marset era un narco pesado y peligroso mientras tramitaba el pasaporte.

    A continuación, un resumen de la entrevista que el canciller mantuvo con Búsqueda el martes 14 en su despacho.

    —¿Cómo cree que va a ser evaluada esta gestión del gobierno en materia de relaciones exteriores?

    —El gobierno planteó con claridad y con frontalidad lo que pretendió en política exterior y lo que muchas veces es un esfuerzo a largo plazo. El gobierno planteó claro que el Mercosur tenía que cambiar, que había que modernizarlo, que además el Uruguay tenía derecho a negociar por sí mismo acuerdos para conseguir el objetivo final, que es integrarnos mejor al mundo. Si el Mercosur puede avanzar como Mercosur, mejor, pero que Uruguay también podía avanzar. Se avanzó en el Mercosur, porque de alguna manera tomó esta posta, negoció con la Unión Europea, proceso que está complicado pero que aún está vigente. Se hizo un acuerdo con Singapur, está avanzando con EFTA (por sus siglas en inglés de European Free Trade Association), con Emiratos, en fin… Por otro lado, se avanzó con China. A veces la gente mira mucho el vaso medio lleno, medio vacío, y dice “bueno, con China no se consiguió el tratado de libre comercio”. Yo agrego “todavía”. Pero se consiguió una mejora fuerte en acceso a mercados a través de habilitación de productos, digamos, y de plantas y demás. El nivel de relación con China nos permite ser optimistas respecto del futuro, porque estas cosas no son sí o no en poco tiempo. Por otro lado, se trabajó también con EE.UU. para tratar de mejorar la inserción. Tenemos una muy buena inserción en servicios, de hecho, es nuestro principal cliente desde el punto de vista de la industria del software. Y cuando pusimos sobre la mesa el Uruguay Innovation Hub, fue natural formar parte de la Alianza para la Prosperidad de las Américas, la APEP, que el gobierno de Biden dijo que Uruguay lidere la red de inversores ángeles. Uruguay hizo lo que dijo que quería hacer, que es mejorar su inserción y trabajar para eso, en un proceso que tiene sus dificultades pero que va a ir marchando, y el Mercosur también va a ir tomando la posta de ser más abierto y más integrado al mundo.

    —El gobierno dijo varias veces que el objetivo era firmar acuerdos de libre comercio. Alguien podría decir que fracasó porque no cerró ninguno. ¿Es una interpretación injusta?

    —Sí, porque los procesos son largos, son complejos y ponen en juego muchos intereses de muchos países. Además, el mundo está en un momento difícil, está en una etapa de aumento de los conflictos, tanto a nivel comercial como bélico, y entonces en ese mundo que ya no es tan aperturista como era en los años 90 es más difícil formar acuerdos de libre comercio. La OMC (Organización Mundial del Comercio) está en un proceso donde nota la dificultad para avanzar en integrar el mundo en un comercio libre, y sin embargo Uruguay puso arriba de la mesa el tema, el Mercosur lo está tratando y, como dije, se está avanzando al ritmo que estas cosas permiten. Así que creo que sí, que es injusto decir que se fracasó. Creo que sí hay que reconocer que es un proceso que tiene muchas dificultades en este mundo, pero que Uruguay lo necesita y lo necesita mucho porque solo la mayor apertura comercial nos va a permitir crecer en competitividad y en niveles de desarrollo.

    —Usted plantea que es un mundo complejo. Ahora EE.UU. anunció un incremento de las tarifas sobre productos de China, lo que profundiza la guerra comercial entre las dos principales potencias. Uruguay trata de trabajar con los dos países para profundizar sus lazos. ¿Es posible mantener ese pivoteo con este recrudecimiento y hacia adelante?

    —Creemos que sí. China es uno de nuestros principales socios, EE.UU. en servicios también es uno de nuestros principales socios. Nos parece que tenemos que ser abiertos a todos y en todo caso que dependa de ellos las decisiones que puedan tomar. No vemos con buenos ojos que el mundo se cierre, que el comercio internacional sea más difícil, que se vaya separando en bloques, porque eso en el fondo a países pequeños como nosotros nos perjudica, y creemos que perjudica a todo el mundo. El comercio genera más prosperidad en todos lados. Cuando pasan estas cosas se va frenando el crecimiento de la economía mundial, todos los expertos lo dicen.

    —¿No está perimido ese sistema multilateral que menciona?

    —Los países relativamente pequeños, que no tienen capacidad militar, que tampoco tienen enormes riquezas, tenemos que apegarnos a reglas, tenemos que buscar marcos donde las reglas nos puedan defender, porque no nos vamos a defender nosotros frente a gigantes. Entonces los organismos multilaterales, el derecho internacional, el derecho humanitario y demás son todas cosas que nosotros tenemos que reforzar, porque en el fondo es la única forma de poder desarrollarnos y de encontrar espacios para el crecimiento. Lo mismo pasa con el comercio: en la medida que haya reglas uniformes para muchos países, es bueno para Uruguay. Cuando uno tiene que negociar bilateralmente con cada uno, Uruguay pierde peso. Entonces, en ese sentido, el multilateralismo es la política de Estado que queremos seguir defendiendo. Por supuesto, hay que ser realistas y ver que está más débil, sobre todo en el tema del comercio. Los anuncios de EE.UU. debilitan esa lógica multilateral y lo lamentamos y buscaremos adaptarnos a la circunstancia y negociar bilateralmente lo que haya que negociar y como Mercosur lo que haya que negociar. Pero seguimos aspirando a un mundo donde las reglas se cumplan y donde sean uniformes para todos, que creemos que es mejor en un sentido general.

    —Usted fue ministro de Industria antes de asumir como canciller, por lo que sabe que la adopción de tecnología china en áreas sensibles de la infraestructura de telecomunicaciones es objeto de tensiones. Uruguay decidió mantener su neutralidad tecnológica pese a las advertencias de EE.UU. sobre las empresas chinas. ¿Uruguay puede seguir con el camino de la neutralidad tecnológica en este contexto?

    —Entendemos que sí, que el camino ha dado buen resultado. Hemos seguido siendo neutrales tecnológicamente en el sentido de que en nuestras redes de telecomunicaciones hay tecnología de diversos orígenes y al mismo tiempo hemos mantenido y seguido creciendo en nuestras exportaciones tecnológicas a EE.UU. También pueden ser a otros lados. El tiempo dirá si esta guerra comercial da pasos más allá de condicionamientos, por ahora presiones no han venido.

    —El gobierno llevó adelante una estrategia más confrontativa en el Mercosur y hasta planteó que Uruguay puede negociar acuerdos comerciales por separado, lo que es cuestionado por sus socios. ¿Uruguay bajó ese perfil duro en los últimos meses?

    —Creemos que legalmente estamos habilitados a negociar solos. Pensamos que el Mercosur es una zona de libre comercio, no ha dado pasos para ser una unión aduanera. Y en ese sentido, los socios están habilitados a negociar. Pero, por supuesto, para toda negociación se requieren dos. Y en este momento del mundo, como decía, hay más complicaciones. Por otro lado, hemos visto también cómo el Mercosur quiere avanzar en otras negociaciones, y eso nos parece muy bien. No hemos cambiado la posición. Ha habido y está habiendo en los socios del Mercosur cambios, tanto en Paraguay como en Argentina y en Brasil. Está habiendo una mirada aperturista mayor. Ya vimos que se firmó con Singapur. Con esta Unión Europea tiene sus propias dificultades, pero hemos hecho los esfuerzos incluso como Mercosur de avanzar.

    —El embajador argentino ante el Mercosur dijo a Búsqueda que su país está impulsando una discusión para eliminar las trabas del comercio interno. ¿La llegada de Javier Milei a la presidencia argentina ayudó a que el bloque tenga una mirada más aperturista?

    —Sí, sin duda. Porque la administración anterior justamente estableció trabas muy fuertes al comercio intrabloque que se han ido despejando y vemos con buenos ojos cómo fluye mucho mejor la exportación hacia Argentina y la cobranza, más allá de algunos problemas con aquello que quedó en el momento del cambio de administración como deudas, pero que también está marchando. Pero, además, sí vemos la actitud de despejar trabas intrabloque, que nos parece favorable y acompañamos, y es otro de los temas de trabajo importantes para el semestre en el que asumamos la presidencia del Mercosur.

    —El elefante en la habitación para Uruguay cuando se discuten estas cosas es la tasa consular. ¿Hay un compromiso de Uruguay de eliminarla?

    —No estamos todavía con ese tema sobre la mesa como gobierno.

    —¿Argentina lo trajo ya a la mesa?

    —Hablaremos en su momento.

    —¿Brasil está en sintonía con Argentina y Uruguay en estas cosas o es un poco diferente?

    —Vemos en Brasil un interés fuerte en la conectividad física entre los países del Mercosur, también con otros países de América del Sur, que sin duda es bueno para todos, y es bueno para el Mercosur. Es bueno para el comercio, porque baja los costos de transporte entre los países. También vemos a Brasil interesado en este tipo de cosas, más vinculado con el flujo de mercadería intra-Mercosur, incluyendo la dinamización de la hidrovía Paraguay-Paraná. Desde el punto de vista de la política comercial, claramente Brasil apoya algunos acuerdos del Mercosur, como por ejemplo lideró la negociación con la Unión Europea. A veces es más complejo para una economía como Brasil, que tiene más para ganar y para perder en cada negociación, pero en principio vemos a Brasil que iría positivamente. Ellos han reducido además el arancel externo común, cosa que se cumplió y se mantuvo. De a poco vamos consiguiendo cosas, a Uruguay le gustaría ir mucho más rápido en el acuerdo con otros países, pero no vemos un bloqueo en este sentido.

    —Irse del Mercosur no está en el menú de opciones de Uruguay.

    —No está en el menú de Uruguay, de ninguna manera.

    —Usted tenía previsto ocupar un rol central en la campaña de Álvaro Delgado, pero sigue en el ministerio. ¿Qué pasó?

    —Estoy ocupando un rol de coordinador en política internacional. He apoyado también en política tecnológica. Por lo que no tengo tiempo para ser el coordinador del programa.

    —¿Va a terminar el período en el ministerio?

    —Sí. Estoy apoyando a Álvaro en el día a día también, cuando es necesario.

    —¿Eso es parte de la “reelección” que promete la campaña de Delgado?

    —Sí.

    —¿El que vota a Delgado vota a Paganini para un cargo?

    —Para un cargo, no, no creo. Para un cargo electivo no creo, no.

    —¿Pero aceptaría un cargo en un eventual gobierno de Delgado?

    —Ya veremos la cuestión.

    —Si gana, si hay continuidad…

    —Este tema me interesa, pero todo se habla en su momento.

    —¿Por qué cree que la población debería volver a votar por el gobierno?

    —Es la elección de un equipo que puede continuar. Al líder lamentablemente no se lo puede reelegir. Pero creo que hemos de demostrar en este período que condujimos el país a través de muchas crisis. Álvaro habla de cinco crisis, lo entregamos mejor de lo que lo recibimos, con más empleo, con menos desocupación, con mejora del salario real, reformamos la seguridad social, que era un debe muy importante para darle estabilidad a largo plazo, crecieron las inversiones y las exportaciones. O sea, creo que en muchos aspectos el resultado para la población es bueno. Entonces creo que estamos en un momento donde corresponde hablar del segundo piso de transformaciones del que hablaba Álvaro.

    —Si han sido tan buenos, ¿por qué luce tan pareja la elección?

    —Creo que no va a ser tan pareja. Ahora, todo el mundo tiene derecho a opinar. El Frente Amplio es un partido político muy fuerte, con mucha tradición, con mucha adhesión de mucha gente. Y bueno, entiendo que puedan tener una visión crítica de cosas que han pasado. En todos los gobiernos hay errores y hay problemas, pero creo que los hemos manejado de la mejor manera posible y creo que la gente lo va a terminar valorando.

    —Hablando de problemas, está en este ministerio en buena medida a partir de la renuncia forzada de su antecesor, Francisco Bustillo, que fue parte de un esfuerzo por ocultar información a la Justicia. ¿Ese tipo de episodios pueden afectar las chances electorales del gobierno?

    —Creo que no. Creo que son dolor de cabeza en el momento, pero no creo que afecte mucho la decisión futura de los votantes. Pero es una percepción personal.

    —Una de las decisiones que tomó al asumir fue no investigar cómo un documento que entregó Ache para que Cancillería presentara en la Justicia terminó en manos del entonces asesor del presidente, Roberto Lafluf, quien lo destruyó. ¿Por qué?

    —El asesoramiento jurídico fue que hay una investigación en marcha en la Fiscalía. Esa misma gente va a ir a declarar. Y la investigación en Fiscalía va a ser mucho más amplia, más abarcativa. En principio estamos a la espera de lo que sucede en la Justicia, que creo que es la que al final va a tener la última palabra. ¿Por qué me decís “cómo llegó el documento a Lalfuf”? A mí no me consta que haya llegado el documento a Lafluf y en todo caso, si lo hizo, es afuera de la Cancillería.

    —Sí, se sabe que el documento llegó a Lafluf y que lo destruyó porque el presidente de la República lo dijo en conferencia de prensa.

    —(Silencio).

    —Usted no solo decidió no hacer una investigación administrativa, sino que avanzó con algo que tenía en mente Bustillo, el excanciller, que era enviar a Carlos Mata como representante de Uruguay ante las oficinas de Naciones Unidas en Ginebra. ¿Por qué se decidió concretar esa designación, pese a que Mata estaba al frente de Jurídica cuando sucedieron los episodios y fue quien llevó el documento a Lafluf?

    —Creemos que el embajador Mata podía hacer una buena gestión en Ginebra. Tenía una trayectoria como profesional de muchísimos años en la Cancillería y porque haya una investigación no tiene por qué no ir a su destino. Tampoco tenía un rol central en el asunto.

    ¿No puede ser visto como un premio por su participación en el episodio?

    No es así. Y está a disposición para la investigación.

    —¿Y qué pasa con Bustillo, que todavía es diplomático?

    —Está de licencia todavía, le queda un tiempo. Después evaluaremos.

    Información Nacional
    2024-05-15T22:03:00