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    sábado 22 de junio de 2024

    Carolina Ache cuestiona que los involucrados en sus denuncias están “de vuelta colocados”

    La exvicecanciller critica a Álvaro Delgado por sumar a su equipo de campaña al exasesor presidencial Roberto Lafluf y dice que Lacalle Pou debe ser quien responda sobre cuánto sabía de todo lo que ella informó en Fiscalía

    Dos meses atrás Carolina Ache provocó un terremoto en la política uruguaya. Sus declaraciones en Fiscalía forzaron la renuncia de dos ministros, un subsecretario y del principal asesor del presidente Luis Lacalle Pou y la apertura de una investigación penal sobre un presunto delito cometido en la Torre Ejecutiva. Y si para algunos ese episodio la debería convertir en una paria dentro del oficialismo, la exvicecanciller redobla la apuesta.

    Ache dice que no abandonará la política, como algunos desearían. Por el contrario, evalúa ser precandidata presidencial por el Partido Colorado, porque es “el pueblo cuando va a votar” el que decide si quiere a alguien que hace “silencio para no molestar” o a quien tiene “el coraje de decir las cosas como son”.

    El 1° de noviembre la exsubsecretaria denunció que el Poder Ejecutivo la presionó para que eliminara documentación que debía entregar a la Justicia. Eran mensajes de WhatsApp en los que el subsecretario del Interior, Guillermo Maciel, le informaba que Sebastián Marset, quien estaba preso en Dubái y tramitaba un pasaporte uruguayo para obtener su libertad, era un narco “pesado” y “peligroso”. La subsecretaria presentó en Fiscalía una grabación del entonces canciller Francisco Bustillo sugiriéndole que perdiera el celular y describió una reunión en el piso 11 de la Presidencia, donde están las oficinas de Lacalle Pou, en la que el asesor Roberto Lafluf le solicitó que eliminara los chats. También dijo que Lafluf le reconoció que había destruido un documento que ella había presentado en Cancillería con los mensajes.

    En entrevista con Búsqueda, Ache sostuvo que es el propio Lacalle Pou el que debe responder a las preguntas sobre cuánto conocía del plan de Lafluf y de su participación en la reunión en la Torre Ejecutiva.

    —En setiembre usted dijo que Gabriel Gurméndez era un buen candidato para la interna colorada y ahora evalúa postularse. ¿Qué cambió?

    —No cambió nada. Sigo considerando que es un buen candidato, como también considero que hay otros buenos candidatos. Una cosa no quita la otra.

    —¿Pero efectivamente usted va a postularse?

    —Es algo que estoy evaluando. Me lo han propuesto y lo estoy considerando. El Partido Colorado está pasando por un momento complicado y nos necesita a todos trabajando para poder reencauzarse.

    —Cuando declaró en Fiscalía y denunció hechos que provocaron la renuncia de Bustillo, Heber, Maciel y Lafluf, algunos esperaban que se retirara de la política. ¿Lo pensó?

    —Cuando declaré en Fiscalía mi móvil no fue político. Jugó mucho más la parte de la dignidad y los principios. Ver a un político que no toma las decisiones pensando en las consecuencias electorales o políticas quizá no sea a lo que uno está acostumbrado, pero fue así. Me tocó vivir una injusticia y por cómo se paró mi sector y mi partido quedé en una posición de hacer ese camino sola. Lo que primó fue decir la verdad donde correspondía y en el momento que correspondía, independientemente de las consecuencias.

    —Hay gente en el oficialismo que la considera una enemiga por darle munición a la oposición. ¿No siente que la empujan hacia afuera de la coalición oficialista?

    —Esa es una lectura, puede ser. Pero mi lealtad es hacia determinados principios y valores. He sido fiel siempre a eso. Son los valores que el partido ha sostenido. Puede ser que eso moleste. Y si bien lo que yo declaré en Fiscalía puede generar consecuencias, yo no me puedo hacer responsable por lo que no hice.

    —El Partido Colorado tiene una intención de voto muy baja, por debajo de la elección pasada. ¿A qué la atribuye?

    —El Partido Colorado ha visto amenazada su identidad. Integrar una coalición, algo que comparto, no puede significar resignar la identidad de los partidos que la componen, si no, el partido deja de tener razón de ser. Hoy en día hay seis candidatos, todos de renovación, que han tenido actuación en el gobierno, y sin embargo en las encuestas, cuando se pregunta espontáneamente, el más nombrado y que la gente prefiere es alguien que hace cinco años que no está en política y que dijo que no iba a ser más candidato (Pedro Bordaberry). Entonces los colorados, por lo que dan las encuestas, no están conformes con esta conducción partidaria.

    —¿En qué cosas el Partido Colorado perdió identidad?

    —Mi caso es una muestra de eso. El caso que deriva en mi renuncia no era un caso para que los costos políticos los asumiera el Partido Colorado, cuando había dos ministros blancos metidos. Sin embargo, el sector al que pertenecía no estuvo a la altura de pisar fuerte, como históricamente se requeriría que lo hiciera el Partido Colorado.

    —¿Ese “pisar fuerte” era no permitir su salida en lugar de forzarla?

    —En una situación donde había dos ministros blancos, no puede ser que el costo político lo pague la subsecretaria colorada, cuando, como se va a terminar demostrando porque los hechos hoy en día son claros, no tenía responsabilidad. Ahí se invierte esa escala que tendría que ser la deseable, la que marca el deber ser de un político: primero el país, después el partido y después los intereses personales. Cuando eso se da vuelta, el electorado lo capta. Y eso no motiva a nadie. Esa inversión de lo que tendría que ser pasó también cuando en la campaña pasada se le dijo a Bordaberry que no sacara una lista al Senado. Si el partido realmente hubiese pensado u optado por lo que es mejor para el país, para el partido y por último por los intereses personales, no había manera de pensar que era inconveniente dejarlo afuera. Bordaberry había sido el mejor legislador o uno de los mejores de los últimos tiempos, y seguramente iba a hacer crecer el Partido Colorado, que tuvo mucha fuga de votos, como dijeron muchos analistas, hacia Cabildo Abierto. Lo que perjudicaba la lista de Bordaberry era a intereses personales. Hoy en día ese es el problema que más veo en el partido.

    —¿En su caso también primaron los intereses personales?

    —Sí. Sin duda.

    —¿De quiénes?

    —De algunos que quedaron conduciendo el sector cuando su líder natural, que si tenía esa escala y por eso sí enamoró, se retira de la política.

    —¿Y qué intereses personales podían tener dirigentes como el senador Adrián Peña?

    —La confianza política para ocupar el cargo de subsecretaria me la había dado Ernesto Talvi, que se había retirado; entonces, era un lugar más para poner a alguien que realmente representara al Ciudadanos que había quedado sin Talvi.

    —¿El nuevo Ciudadanos tuvo la oportunidad de poner a otra gente de su confianza?

    —Lo mismo pasó con otras personas que había puesto Talvi, como Carlos María Uriarte.

    —Usted ocupó un cargo en el Poder Ejecutivo. ¿Qué le ha parecido el funcionamiento de la coalición?

    —Sin duda siempre hay cosas para mejorar. Hubo dos momentos. Durante la pandemia fue su mejor momento. Obviamente se necesita un órgano de gobernanza. Hay acuerdo en todo el espectro político de que tiene que ser así. Es sano que haya diferencias, pero la manera de procesarlas hace a que aporten o no aporten, y que no haya un órgano de gobernanza hace que esas diferencias queden más expuestas o se procesen de una forma más torpe. Esa es una de las cosas a mejorar.

    —Usted hablaba de los aprendizajes de la coalición. ¿Le parece que es un buen instrumento todavía?

    —Sí, me parece que sigue siendo un buen instrumento, corrigiendo lo que se aprendió en este período.

    —¿Y qué cambió después de la pandemia?

    —La pandemia fue un período muy bien conducido por el presidente, pero también tuvo participación activa de todos los otros miembros de la coalición. Los dos ministros con mayor aprobación eran Talvi y Daniel Salinas, y los dos están hoy fuera de la política. Uno de Cabildo Abierto y otro del Partido Colorado. Después sí, se podía ver una centralidad muy grande del Ejecutivo en desmedro de los otros partidos que integran la coalición. Pero hablo de la coalición en su funcionamiento y no del gobierno. Creo que esto que digo es algo que han entendido todos los partidos, incluso el Partido Nacional, de que es algo para cambiar para el próximo período si es que repite la coalición.

    —¿El presidente centralizó demasiado el poder?

    —Son maneras de gobernar y obviamente había pocos consejos de ministros y todo era muy centralizado en la Torre Ejecutiva, eso es así.

    —El precandidato blanco y exsecretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, anunció que en su equipo va a estar Roberto Lafluf, quien renunció después de sus declaraciones en Fiscalía. En estos días usted habló mucho de la ética en la política. ¿Qué le parece que vuelva tan rápido al ruedo tras ser removido por el presidente?

    —No lo comparto. Hay dos cosas que han pasado últimamente con el candidato Álvaro Delgado. También estuvo lo de Albisu, a quien apoyó como candidato a intendente pese a que lo hicieron renunciar (de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande). Estas dos cosas no las comparto como colorada. Son dos personas que por algo el presidente les acepta la renuncia, por algo se las retira del lugar de donde estaban. Hay una consecuencia política, pero sin embargo se las apoya en lugares políticos claves en el futuro. El mensaje es contradictorio, no es una buena señal. No puede ser que lo único que mande sea lo electoral. La política no se trata solo de los resultados electorales, sino también de los ideales que uno persigue.

    —Carlos Mata, jefe de Jurídica en Cancillería cuando se dio el episodio que denunció en Fiscalía, fue enviado como embajador ante la oficina de Naciones Unidas en Ginebra. ¿Le sorprendió?

    —Sí. Hay que hacer una puntualización que no es menor: es otro cargo político. Es otra embajada que no es designada a un diplomático sino a un cargo político. Ya por ese lado hay un comentario que hacer. El resto es en la misma línea que contesté la respuesta anterior.

    —¿Cree que le están pagando el silencio?

    —No me animaría a tanto. Lo que sí es cierto es que todos los que estuvieron en ese episodio, Lafluf, Mata, Maciel, están de vuelta colocados. Carlos Mata es el que me firma el documento donde yo digo que entrego los chats por segunda vez. Sabe que hubo una primera vez y que me lo recibe por segunda vez. Él lo firma y era el coordinador de Jurídica de Cancillería.

    —Usted había entregado los mensajes en Cancillería una vez y al día siguiente Lafluf la convoca a una reunión en la Torre Ejecutiva. Después de eso, el asesor presidencial le reconoció que había destruido el documento. ¿Pudo reconstruir cómo llegó ese primer documento a manos del asesor presidencial?

    —Eso está en la órbita de Fiscalía y espero que el que investigue sea el fiscal. No hay tantas opciones tampoco. Lafluf a mí me pide que cometa un delito y yo no estuve de acuerdo con eso.

    —¿Por qué tanto usted como Díaz dicen que le quisieron tender una “cama”?

    —Más allá del rótulo que le quieras poner, eso lo dicen los hechos que se conocen. Que a mí me hayan pedido que cometa un delito borrando los chats y después aparezca el subsecretario Maciel, en la conferencia de prensa de su renuncia, con una prueba de ese delito que me pidieron cometer y no cometí creo que es muy claro.

    —¿Le sorprendió que Maciel apareciera en la conferencia de prensa con un acta notarial con los chats?

    —Por supuesto que me sorprendió. ¡Por supuesto que me sorprendió!

    —¿Porque supuestamente los había eliminado en la reunión en la Torre Ejecutiva?

    —Yo vi que los borró. Pero, volviendo a lo que me preguntaban de dar un paso al costado en la política, creo que el que te dice que des un paso al costado no es el círculo político, sino que es el pueblo cuando va a votar. Hay que ver qué es lo que quiere, si quiere a alguien que tenga que seguir determinados códigos y tenga que hacer silencio para no molestar a alguien o quiere alguien que tenga el coraje de decir las cosas como son. Mi lealtad en la política es a la ley y el límite de la legalidad no lo cruzo. Después de que fui a declarar, me llamaron muchos políticos para decirme “cómo no fuiste con esto a negociar”, “cómo no pusiste play a los audios y dijiste ‘bueno, a ver, yo de acá no me voy, ¿qué me dan?’”. Entiendo que tuve una actitud que no es a lo que uno está acostumbrado en política.

    —¿Dirigentes oficialistas le dijeron eso?

    —Sí, dirigentes oficialistas.

    —¿Del Partido Colorado?

    —No solo del partido.

    — Lafluf ha dicho a sus allegados que está convencido de que grabó la conversación que mantuvieron en la que reconoce haber destruido el primer documento que usted presentó en Cancillería. ¿Es correcta esa sospecha?

    —No lo voy a confirmar ni lo voy a negar. Si tuviese que ir a declarar a Fiscalía, será ahí que voy a hacer las aclaraciones que correspondan, como ha sido siempre mi criterio desde que esto arrancó.

    —Según las fuentes de Búsqueda, Lafluf cree que usted grabó también la reunión en el piso 11 de la Torre Ejecutiva. ¿Es correcto?

    —Yo puedo probar todo lo que dije y a mí nadie me desmintió.

    —Si el fiscal le pide, ¿presentará toda la documentación?

    —Llegado el caso, veremos con mi abogado qué es lo que corresponde hacer.

    —¿Vio en vivo la conferencia de prensa del presidente en la que informó sobre las renuncias de Heber, Maciel y Lafluf?

    —Sí, la vi en vivo.

    —¿Cuál fue su reacción?

    —Creo que hubo dos mensajes importantes: no me desmintió y aceptó todas las renuncias. Ahora, también se dijo que yo había acordado una cosa y después me había desdicho, y eso no es cierto. Esa información que le dieron no es así.

    —¿El presidente mintió cuando dijo que la citaron a una reunión en la Torre Ejecutiva para definir una estrategia común sobre los chats?

    —Yo entregué en Fiscalía lo que decía (el mensaje de Lafluf) cuando me citaron a esa reunión. De alguna manera, cosas que el presidente dijo no eran así. Él dice que yo me voy de esa reunión habiendo acordado hacer algo, pero eso no es cierto.

    —¿Puede ser que no haya mentido y le hayan dado información falsa?

    —Desconozco. Lo que sí digo es que eso no es cierto.

    —Y cuando el presidente dijo que lo que destruyó Lafluf no era parte de un expediente, ¿estaba equivocado?

    —Esas son cosas que tendrá que determinar el fiscal; hay una investigación corriendo. Yo incorporo el documento al expediente, como consta en el expediente electrónico que han visto. Le envío el documento al ministro Bustillo y agrego al expediente, y así lo dejo por escrito, esas comunicaciones. Después se verá qué determina el fiscal.

    —El presidente, cuando dice que el que toma las decisiones es él y que Lafluf era solo un asesor, ¿está ejerciendo presión al fiscal?

    —No tengo un comentario en ese sentido. Queremos pensar que tenemos una Fiscalía independiente, ¿no?

    —¿Qué tan al tanto estaba el presidente de la estrategia fijada en la reunión del piso 11, que implicaba borrar los chats?

    —Esas son preguntas que habría que hacerle al presidente de la República y yo no voy a contestar.

    —¿No le consta que él estuviera al tanto?

    —Son preguntas que no son para mí, son para él.

    —El presidente declaró que al final de su reunión con Maciel y Lafluf los pasó a saludar. ¿Cómo describiría ese hecho? ¿Qué quiere decir que el presidente pasó a saludar?

    —Entiendo que me hagan la pregunta, pero voy a aclarar lo que tenga que aclarar en donde corresponda.

    —¿Hay más para decir sobre esa reunión?

    —En todo caso, haré las aclaraciones pertinentes, si corresponde y donde corresponde.

    —¿El presidente sabía, cuando usted se iba, cuál era su decisión? ¿O se entera después, cuando al día siguiente usted le comunica a Lafluf que no va a cometer un delito?

    —Son todas preguntas que, para mí, tendrían que hacérselas al presidente.

    —¿El presidente estaba al tanto de la estrategia que fijaron para la interpelación, que implicaba ocultar cuánto sabían de Marset?

    —En la reunión en la que se fijó la estrategia participó Lafluf con un protagonismo importante.

    —La investigación penal sobre la entrega del pasaporte a Marset todavía está abierta. ¿Qué espera que suceda?

    —En diciembre del año pasado, cuando todavía era subsecretaria, pedimos el archivo, cuando estaba el otro fiscal. Ahora, después de que pasaron todas las declaraciones, lo que entendemos es que habría que archivarlo, por lo menos en lo que respecta a mí, que no tuve ninguna participación en ese trámite. Creo que el pasaporte legalmente había que darlo, si hubo algo en el trámite que el fiscal entiende que no es correcto, bueno, que se llegue al fondo.

    —Dice que en su caso debería archivar. ¿En otras situaciones el fiscal debería actuar de otra manera?

    —Yo puedo hablar por mí, que estoy totalmente segura de que no tuve nada que ver con el trámite, como dije en un primer momento y aunque hubo una intención de poner toda la responsabilidad en mí. Del resto, tendrá que ser la Fiscalía la que lo determine.

    —Bustillo, en su declaración en Fiscalía, le atribuyó responsabilidad.

    —La declaración de Bustillo habla mucho de él. ¿Qué responsabilidad me atribuyó?

    —Que estaba al tanto de los chats y que era la persona que podría haber hecho algo para que Marset no recibiera el pasaporte y saliera en libertad.

    —Eso es falso y quedó demostrado. Yo no era la única persona que sabía, sabían todos los funcionarios que dependían de él.

    —El fiscal dijo en el interrogatorio que le molesta que ni usted ni Alejandro Balbi, abogado de Marset, recuerden nada de la reunión, cuando otros detalles sí los tienen presentes. ¿Por qué no pudo despejar eso?

    —El foco es en esa reunión. Se hizo muchísimo énfasis, se dedicaron notas de prensa. Ahora, después nos enteramos de que el ministro Heber se reunió con (el abogado de la familia de Marset, Santiago) Moratorio y pasó por abajo del radar. Se elige dónde poner el foco. Lo importante de esa reunión es que no tuvo ninguna trascendencia en cuanto al trámite y eso está probado. Está probado también que Balbi tenía una duda sobre la fecha de la salida de la valija diplomática porque hay un audio en la investigación administrativa donde él se lo plantea a la cónsul. Es una reunión donde él me hace una pregunta y yo se la respondo, los dos declaramos lo mismo. Además condice con todo lo que se sabe y con todo lo que está en la carpeta de que no hubo participación de ningún tipo de mi parte.

    —En las entrevistas que ha hecho recientemente dice que usted no mintió ante el Parlamento, en la medida en que omitió información, pero no desconoció que existían comunicaciones. Y agrega que la interpelación es a los ministros y ellos son responsables. ¿Los ministros mintieron?

    —Yo no diría “los ministros”.

    —¿Solo Bustillo?

    —El que falta a la verdad es Bustillo.

    Información Nacional
    2023-12-27T23:01:00