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    martes 04 de junio de 2024

    Uruguay “alerta” ante crisis de fentanilo en Estados Unidos y circulación regional de esa droga

    Funcionarios de Fiscalía, ministerios de Interior y Salud Pública, Junta Nacional de Drogas y el Instituto Técnico Forense participaron de formación específica con expertos de la DEA

    Las imágenes de consumidores de fentanilo dieron la vuelta al mundo a través de las redes sociales. Son una descripción gráfica de por qué es denominada una “droga zombi”, al mostrar los efectos del opioide sintético —elaborado en laboratorios— que es responsable del récord de muertes por sobredosis en Estados Unidos. En 2021 fueron 70.000 personas las que fallecieron por su consumo.

    Uno de los videos, filmado a mediados de julio en el barrio Kensington, en Filadelfia, muestra a decenas de personas desvanecidas en medio de las veredas, tras consumir la droga —que es cincuenta veces más potente que la heroína— de forma intravenosa, en parches o pastillas.

    Los estragos producidos por el fentanilo obligaron al gobierno del país norteamericano a declarar una “emergencia emergente” por su adulteración con otro potente sedante.

    En Uruguay, el Observatorio de Drogas, el organismo encargado de realizar una vigilancia permanente a través del Sistema de Alerta Temprana —que controla las incautaciones y los episodios graves de intoxicación—, no cuenta con datos significativos de que el fentanilo esté siendo consumido para uso no médico, aunque advierte que podría existir algún caso “marginal”.

    El director de ese observatorio, Héctor Suárez, aseguró a Búsqueda que están “alerta” por los riesgos potenciales y de forma preventiva realizan una vigilancia más atenta de la sustancia, aunque por el momento no tienen indicios de su presencia fuera de los centros de salud. Desde la década de 1990 es utilizado en esos casos para tratar situaciones de dolor intenso, como en pacientes con cáncer, por ser uno de los analgésicos más potentes.

    La diferencia en los graves efectos producidos con su consumo recreativo está en la dosis utilizada y el contexto, explicó la profesora directora del Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Alba Negrín. Porque en casos de indicación médica, para lo cual hay una “gran demanda”, que “ha aumentado”, se suministra bajo control y monitoreo. “Se conoce el grado de pureza y hay controles de calidad que hacen que sea seguro”, dijo.

    Suárez planteó que cuando se identifique su presencia, “probablemente” emitan una alerta, aunque consideró que todavía “estamos lejos de que exista un problema”.

    Formación

    El fentanilo, además de ser protagonista de investigaciones académicas o el objeto de estudio de diagnósticos financiados por organismos internacionales, comenzó a formar parte de ámbitos formativos. Un ejemplo de ello fue que, semanas atrás, expertos de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y la Embajada de Estados Unidos realizaron en Montevideo un evento para alertar sobre el fenómeno y divulgar información con base en la experiencia del país norteamericano, que fue coorganizado por la Junta Nacional de Drogas.

    Del encuentro participaron unos 50 representantes del Ministerio Público, la Policía, Prefectura, el Ministerio de Salud Pública, la Junta Nacional de Drogas y el Instituto Técnico Forense.

    Según informaron fuentes fiscales a Búsqueda, recibieron información sobre la composición química de la sustancia y sobre posibles “recetas” para elaborar el fentanilo. Los expertos de Estados Unidos también aportaron detalles sobre el estudio de mercados y las rutas que siguió el opioide, con variaciones a medida que surgieron las prohibiciones.

    En un inicio el fentanilo era importado a Estados Unidos de forma directa, pero luego comenzaron a ingresar los elementos precursores por separado, para realizar una elaboración local de la droga.

    En 2022 también se concretó una formación específica organizada por el Departamento de Toxicología, que estuvo dirigida a médicos, enfermeros, practicantes internos, socorristas, por ser quienes serán probablemente los “primeros respondedores” frente a futuros casos de intoxicaciones por fentanilo.

    Desde la cartera sanitaria indicaron que, aunque no se trate de una problemática actual en Uruguay, el fentanilo está “contemplado” en el programa de control y tratamiento de adicciones que está siendo elaborado y ejecutado por el Ministerio de Salud Pública, junto con el Ministerio de Desarrollo Social y la Junta Nacional de Drogas.

    En estado “zombie” personas deambulan en Filadelfia

    Peligros latentes

    En 2020, el Observatorio Uruguayo de Drogas publicó el informe final del estudio denominado Amenazas emergentes: Opioides, NSP y otros fenómenos nuevos, que fue coordinado por la Junta Nacional de Drogas, con el apoyo de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la Organización de Estados Americanos.

    La investigación permitió conocer las características de los opioides incautados en Uruguay, el perfil sociodemográfico de los consumidores de heroína y fentanilo, así como estimar la magnitud del problema en el país. “En Uruguay actualmente el uso no médico de opioides no conforma un problema de salud pública”, debido a una “escasa configuración del fenómeno”, establecen sus conclusiones. Esa realidad se explica por varios factores: la inexistencia de una alta prescripción médica de opioides, una alta percepción del riesgo asociada al uso indebido, buena regulación y controles, así como un mercado ilegal casi insignificante.

    El responsable del Observatorio señaló a Búsqueda que el diagnóstico se mantiene en la actualidad, así como las “debilidades” que fueron identificadas tres años atrás, como la posibilidad de “desvíos” de fentanilo desde los lugares que los comercializan —como las farmacias— hacia los canales ilícitos. El estudio planteó que el 91% de las farmacias visitadas tenían un “riesgo de desvío bajo” respecto a la dispensación de opioides, mientras que un 9% tenían un “riesgo de desvío medio”. Suárez destacó que el hecho de que no haya laboratorios en Uruguay que produzcan este tipo de sustancias “es un factor de protección”.

    Sin embargo, a pesar de la vigilancia que se puede realizar para detectar su presencia, planteó que “si se encuentra un nicho de mercado, va a filtrar cualquier vigilancia”.

    El peligro de desvío también existe por la dispensación de los parches que se utilizan para uso médico. Los resultados del estudio dejaron de manifiesto que la mitad de las instituciones visitadas tenían en 2020 un “alto riesgo de intoxicación accidental para sus usuarios y funcionarios por no contar con mecanismos de acopio y destrucción eficientes para los residuos de parches de fentanilo”.

    Tanto Suárez como Negrín destacaron la fortaleza del Sistema Nacional Integrado de Salud, frente a un eventual ingreso del fentanilo, por la rápida accesibilidad a sistemas médicos de primer, segundo y tercer nivel.

    Sin embargo, la toxicóloga planteó que sería necesario que las emergencias móviles cuenten con la sustancia naloxona, como tienen los centros de salud, ya que permite contrarrestar una sobredosis de fentanilo si se administra de forma inmediata.

    En el caso de los recursos que ya se encuentran disponibles en la Universidad de la República, la especialista en toxicología señaló la presencia de “tirillas reactivas” que permiten realizar análisis rápidos para detectar los opioides en circulación.

    En 2017, en el marco del trabajo que realiza el Sistema de Alerta Temprana, a partir del análisis en el Laboratorio de Sustancias Incautadas del Instituto Técnico Forense del Poder Judicial, se presentó la identificación de fentanilo en 575 sellos que eran comercializados como LSD. En el informe se plantea que la detección fue “muy significativa, no solo por tratarse de una cantidad de unidades nada despreciables, sino también por los riesgos sanitarios que el uso de esta droga supone”.

    Reducir riesgos

    La experta en toxicología indicó que el peligro del fentanilo es la producción ilegal de la sustancia, que puede implicar la mezcla con otras que incrementen los efectos (depresión neurológica y respiratoria), sumado a que en el consumo recreativo de las drogas suele repetirse la dosis y a que es un opioide que provoca adicción.

    Por esa razón, consideró necesario advertir que la única forma de prevenir riesgos en el uso de sustancias sintéticas es consumir en dosis bajas y esperar los efectos, antes de repetirla.

    “No es promover el consumo, es intentar que el riesgo sea menor”, afirmó, porque “el que quiera consumirlas las va a consumir”.

    Información Nacional
    2023-08-31T00:22:00