“A río revuelto, ganancia de pescadores”. La frase, vieja y convertida en cliché, se aplica, sin embargo, perfectamente a la situación actual de la FIFA: cuanto más profunda la crisis de Gianni Infantino y la oposición de la mitad de las confederaciones continentales, mayor es el valor político que adquiere cada uno de los 211 votos que decidirán la presidencia de la FIFA en pocos meses.
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), la Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) endurecieron aún más su posición el lunes 10, al difundir una carta. “El fútbol no pertenece a ningún individuo ni a ninguna institución”, afirmaron, al tiempo que sostuvieron que el intento de vender una participación en los ingresos futuros del Mundial constituyó un grave error de juicio y una ruptura de la confianza depositada en la FIFA e Infantino.
La crisis es significativa porque el movimiento opositor es liderado por la UEFA, que acumula tanto la mayor cantidad de asociaciones —y, por ende, votos—, con 55 miembros, como el mayor número de selecciones nacionales con peso deportivo. Si se suman los integrantes de la Concacaf (41) y de la AFC (47), los posibles votos del frente contra Infantino son 143, suficientes para elegir a un candidato opositor en las elecciones de marzo de 2027.
“El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No se trata de acaparar —ni de exigir— poder. Es un deber de servicio a la familia del fútbol que lo deposita en nosotros. Cuando la confianza se rompe mediante el engaño, cuando un individuo se sitúa por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado”, señaló la misiva, firmada por Aleksander Ceferin, Victor Montagliani y Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidentes, respectivamente, de UEFA, Concacaf y AFC.
El proyecto FFE contemplaba la creación de una entidad comercial valorada en unos US$ 20.000 millones y la venta de alrededor del 20% de su participación a inversores privados por unos US$ 4.200 millones. La iniciativa provocó cuestionamientos por la falta de consulta previa a las confederaciones, las asociaciones miembro y distintos integrantes de la estructura de gobierno de la FIFA. La presión internacional y las críticas internas obligaron a Infantino a desistir de su idea, que además lo iba a colocar como comisionado del FFE, con una remuneración millonaria mucho más abultada que la que percibe hoy como presidente.
Tras anunciar públicamente que la iniciativa estaba abandonada, Infantino convocó a una reunión urgente el 5 de agosto en Marruecos. El encuentro se produjo en la oficina de la FIFA para África, en Salé, cerca de Rabat, y participaron Infantino, el secretario general Mattias Grafström y otros integrantes de la dirección de la FIFA.
Después de la reunión, la FIFA afirmó que se mantenía un “pleno apoyo” a Infantino. El objetivo del encuentro fue que Infantino recuperara, tanto a la interna como públicamente, el respaldo de altos funcionarios como Grafström, quien, según artículos de medios británicos y estadounidenses, había cuestionado la manera en que se desarrolló el proyecto FFE.
Para UEFA, Concacaf y AFC, sin embargo, la cumbre de Salé no resolvió el problema. En la carta conjunta, las tres confederaciones cuestionaron que Infantino no hubiera convocado a los representantes de las 211 asociaciones nacionales ni a los integrantes del Consejo de la FIFA, el órgano ejecutivo de la asociación, formado por Infantino y dirigentes de 36 asociaciones. También apuntaron a que el encuentro haya sido en Marruecos y no en la sede de la FIFA en Zúrich, Suiza, luego de que el diario británico The Times informara que Infantino había ofrecido a Marruecos la final del Mundial 2030 a cambio de respaldo político.
“Esta reciente reunión no hace sino reforzar estas preocupaciones y representa una continuación del mismo patrón de conducta que nos ha traído hasta aquí. No se trata de la conducta de un custodio del fútbol, sino de la de alguien que cree que el fútbol le debe rendir cuentas a él. Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura. Estas no son las cualidades que el fútbol merece en su dirigencia”, afirmaron las tres confederaciones.
La postura de la Conmebol
La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se manifestó sobre el tema únicamente de forma colectiva, como parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que hasta ahora emitió dos comunicados. El último fue el jueves 6, cuando dijo “celebrar” la decisión de la FIFA de retirar el proyecto FFE.
La posición fue muy diferente de la adoptada días antes en su primer comunicado: mientras el proyecto FFE todavía era defendido por Infantino, la Conmebol expresó allí que lo correcto era analizar con tranquilidad la iniciativa. El retiro del FFE permitió a la confederación sudamericana cuestionar directamente el proyecto.
Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol.
Conmebol
En su último comunicado, de manera neutral y algo ambigua, la Conmebol expresó también “preocupación por las reiteradas acciones unilaterales adoptadas sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos para el tratamiento de este tipo de situaciones”. Agregó que quienes conducen las organizaciones del fútbol deben privilegiar “el diálogo, el respeto a las normas y el intercambio constructivo”.
Además, la confederación sudamericana se refirió al próximo proceso electoral de la FIFA. El plazo para presentar candidaturas a la presidencia vence el 18 de noviembre y la elección se realizará el 18 de marzo de 2027. Las 211 asociaciones miembro tendrán derecho a voto y el nuevo presidente es electo con mayoría simple. “No acompañaremos ninguna actuación o procedimiento que desconozca o se aparte de mecanismos institucionales”, afirmó la Conmebol, en una advertencia a hipotéticos intentos de otras confederaciones de buscar la renuncia de Infantino.
El apoyo fue más explícito fuera de lo institucional. Al día siguiente, el viernes 7, Infantino viajó a Colombia para asistir a la posesión de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente del país. Lo acompañó Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, quien en rueda de prensa dijo: “Hay un líder para la transformación y es Infantino”.
Además, se pronunciaron de forma individual la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), con cartas formales enviadas a la FIFA en Zúrich para reafirmar su confianza en el actual presidente y destacar su labor en el desarrollo del fútbol.
Según fuentes consultadas por Búsqueda, dentro de Conmebol se debatió justamente una posición más clara para apoyar a Infantino; finalmente, se optó por un comunicado cauto, centrado en la defensa de los mecanismos institucionales de la FIFA. Uno de los dirigentes que se inclinó por esta postura fue Ignacio Alonso, presidente de la AUF.
El argumento fue que el clima político e institucional de la FIFA está demasiado tensionado como para que la Conmebol adopte una posición más confrontativa respecto de UEFA, Concacaf y AFC. De todos modos, en línea con Domínguez, Alonso transmitió personalmente su respaldo a Infantino mediante un mensaje de texto. La AUF, además, decidió no retirar la carta enviada en abril a la FIFA a favor de la candidatura del dirigente suizo-italiano, presidente desde 2016 y candidato a un tercer mandato en 2027.
Ignacio Alonso, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Daniel Rodríguez/adhocFOTOS
En abril, durante el Congreso de la Conmebol celebrado en Quito, Domínguez le pidió públicamente a Infantino que se presentara nuevamente como candidato y destacó los resultados de su gestión en los últimos 10 años.
En este contexto aparece el interés por ampliar el Mundial 2030 a 64 selecciones, 16 más que las previstas actualmente. De concretarse, Uruguay, Argentina y Paraguay pasarían a albergar tres partidos cada uno, en lugar de uno. La propuesta fue planteada por Alonso y es promocionada por Infantino.
Pero el interés de la Conmebol no se limita al Mundial 2030: existe la expectativa de que la continuidad de Infantino, con el apoyo de Sudamérica, se traduzca en presencia de funcionarios sudamericanos en cargos de gestión dentro de la FIFA; posiciones vinculadas al manejo diario de la organización que hoy son ocupadas por europeos.
Título papel: Ante la embestida europea contra Infantino, la AUF transmitió su apoyo al presidente de la FIFA y mantiene el apoyo a su reelección