Tras perder 1-0 con Colombia el miércoles 10, jugadores e integrantes del plantel uruguayo subieron a una tribuna donde familiares y amigos eran agredidos por parciales de Colombia. La Conmebol estudia sancionar a Ronald Araújo, Rodrigo Bentancur, Sebastián Cáceres, José María Giménez, Emiliano Martínez, Santiago Mele, Darwin Núñez, Mathías Olivera, Facundo Pellistri, Brian Rodríguez y Matías Viña.
“Un grupo de aficionados uruguayos, ubicados detrás del banco de suplentes y la zona técnica, se vio involucrado en escaramuzas varias hasta desencadenar en situaciones en las que terminaron involucradas varias familias de jugadores y miembros del staff de nuestra selección. Ante tal situación, y en el marco de momentos de nerviosismo y desesperación en el cual quedaron de rehenes mujeres y niños, varios jugadores subieron a la tribuna a interceder por su protección y defensa”, explicó horas después en un comunicado la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), que prepara ahora la defensa legal de los futbolistas.
El expediente abierto por la Conmebol contra los jugadores generó la respuesta de Bielsa, que en su crítica ahondó sobre otras fallas organizativas de la Copa América 2024, como el mal estado de las canchas. “Todas las mentiras que han dicho acá. ¡Esto es una plaga de mentirosos! ¡Ya saben todo lo que es esto, viejo! Más claro, imposible. Todo es una vergüenza”, exclamó.
Embed - Conferencia de Prensa | Marcelo Bielsa y Sebastián Cáceres | CONMEBOL Copa América 2024
Evitó nombrar a la Conmebol y a su presidente, el paraguayo Alejandro Domínguez, al admitir que tanto él como otros entrenadores usualmente actúan “con miedo” porque están “constantemente amenazados” con consecuencias deportivas. Pero sí se refirió indirectamente a Maristela Kuhn, una ingeniera agrónoma brasileña a cargo de la coordinación de las canchas en las competiciones de la Conmebol. Al inicio del torneo, Kuhn y Frederico Nantes, director de Competiciones de la Conmebol, objetaron públicamente al director técnico de Argentina, Lionel Scaloni, quien se quejó del césped luego de su debut contra Canadá. “Lo estético puede dar una percepción equivocada. No hubo riesgo alguno para los jugadores”, justificó sin pudor Nantes ante un grupo de periodistas.
“Hacer conferencias de prensa para decir que las canchas están perfectas y que los campos de entrenamiento están perfectos y vos ves que las uniones del césped no cierran y que Bolivia no entrenó y que los campos de entrenamiento eran un desastre. ¡Ni siquiera están unidas las juntas, están emparchadas!”, se lamentó Bielsa.
Sus declaraciones determinaron que la Conmebol le inicie un expediente disciplinario. Mientras el equipo de abogados de la AUF analiza cómo será la defensa del entrenador argentino, su presidente, Ignacio Alonso, descartó que los cuestionamientos de Bielsa vayan a perjudicar la relación institucional con la Conmebol.
“Nosotros no le ponemos una mordaza a Bielsa ni le queremos poner. Es un hombre que sabemos que va de frente, lo sabemos desde el día que decidimos ir a contratarlo, más allá de que hay cosas que podamos compartir o no. Así que no hay nada para reprocharle. Lo que manifestó lo separamos de la buena relación que podamos tener con la Conmebol”, afirmó a Búsqueda.
Alonso, al frente de la AUF desde 2019 y hasta 2027 tras ser reelecto el año pasado, es uno de los representantes de la Conmebol ante el Consejo de la FIFA y mantiene una amistad con el presidente Domínguez, quien impulsó la candidatura del Mundial 2030 y al Estadio Centenario como sede de finales de Copa Libertadores y Copa Sudamericana ocurridas en los últimos años; Domínguez también se manifestó públicamente contra la creación de la Liga Profesional de Fútbol, una iniciativa liderada por varios clubes del fútbol uruguayo que cuenta con el apoyo de Tenfield y, de fondo, busca alejar la influencia de Alonso para decidir quién será el propietario de los derechos televisivos de la liga local a partir de 2026.
“El país de la seguridad”
Las acusaciones realizadas por Bielsa el viernes 12 tomaron otra relevancia el domingo 14. Ese día, Argentina y Colombia disputaron la final del campeonato en el Hard Rock Stadium de Miami, un partido caótico que debió postergarse más de una hora por hordas de hinchas que intentaron ingresar sin entrada, un operativo de seguridad superado por las circunstancias e incluso un alto dirigente de la Conmebol arrestado: el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, fue detenido junto a su hijo por agredir al personal que les impidió el acceso a la cancha tras el partido.
“Estamos en Estados Unidos, el país, supuestamente, de la seguridad”, había ironizado Bielsa apenas dos días antes sobre la nula protección a los familiares de los futbolistas uruguayos.
El triste Argentina-Colombia obligó a la Conmebol a emitir un comunicado de prensa en el que aclara, en su primera línea, que el torneo fue organizado en conjunto con la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), ya que a ella pertenece Estados Unidos, y que los incidentes previos a la final fueron responsabilidad de Hard Rock Stadium Media, la compañía propietaria del estadio: “La Conmebol estuvo sujeta a las decisiones que tomaron las autoridades del escenario, acorde a las responsabilidades contractuales establecidas para la operación de seguridad. La Conmebol recomendó a dichas autoridades los procedimientos probados en eventos de esta envergadura, los cuales no fueron tomados en cuenta”.
Hard Rock Stadium Media respondió que “trabajó en colaboración con la Conmebol, la Concacaf y las agencias policiales locales en materia de seguridad antes y durante toda la Copa América” y que “en muchos casos superó las recomendaciones de seguridad de la Conmebol”. También Daniella Levine-Cava, la alcaldesa de Miami-Dade, el condado donde se ubica el estadio, aclaró que la final fue “organizada por la Conmebol y la Policía de Miami-Dade le brindó apoyo”.
Alonso, integrante de la Conmebol, defendió la postura de la confederación. “El contrato del torneo establece que es el propietario del estadio y la Policía local quien se encarga de la seguridad. La Conmebol avisó que había que mejorar la seguridad de la final y no dieron bola”, argumentó.
Respecto a la semifinal Uruguay-Colombia, dijo que en la reunión técnica antes del partido desde la AUF se advirtió que era necesaria una mayor presencia policial. El pedido se hizo a funcionarios de la Carolinas Stadium Corporation —entidad dueña del Bank of America Stadium, localizado en Charlotte— y a la Policía del condado Charlotte-Mecklenburg.
“Pero en el partido hubo solo 140 efectivos policiales nada más. Eran 72.000 aficionados colombianos y 3.000 uruguayos. Y los uruguayos que fueron no pasaron bien, no solo fue un problema para los familiares de los futbolistas. Todos los uruguayos estuvieron bajo hostigamiento. Les escupían los refrescos... incluso hubo armas blancas”, dijo Alonso.
En una posición que ha tenido eco en las últimas horas en redes sociales y medios de comunicación, el presidente de la AUF considera que Estados Unidos “subestimó” el comportamiento de parte de los hinchas del fútbol, acostumbrado a una actitud mucho más mesurada de los aficionados a deportes como el fútbol americano. Añadió que la FIFA por ahora no realizó ningún reclamo a la Conmebol y que, en todo caso, deberán conversar con el país anfitrión, Estados Unidos, que, junto con Canadá y México, también hospedará el Mundial 2026: “Van a tener que trabajar bien el tema seguridad”.
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Ignacio Alonso en la sede de la Asociación Uruguaya de Futbol en Montevideo
Mauricio Zina / adhocFOTOS
“Pusieron un pan”
Más allá de los episodios violentos que se vivieron en semifinal y final, el torneo estuvo marcado por equivocaciones desde el inicio. “Hace siete meses que sabemos que vamos a jugar acá. Hace dos días cambiaron el césped. No está apta para este tipo de jugadores”, fue el reproche de Scaloni tras el triunfo 2-0 de Argentina contra Canadá en la primera fecha. “La cancha fue un desastre, pusieron pan arriba de un sintético y parecía un trampolín”, sumó el arquero Emiliano Martínez. El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, sede del partido, es un moderno y majestuoso estadio con lujos hoteleros, pero construido para albergar principalmente a los Atlanta Falcons, el equipo local de fútbol americano. De césped artificial, se le agregó pasto natural horas antes de que empiece la Copa América. Lo mismo sucedió en otros escenarios, también diseñados para franquicias y partidos de la National Football League (NFL) estadounidense.
“Las canchas no han sido las mejores. No son los mejores escenarios, más allá de la intención. Veo que los muchachos tienen problemas en la mayoría de los partidos. Hay algunos desniveles en los campos producto de acomodar la cancha para la Copa América”, planteó el entrenador de Chile, Ricardo Gareca.
Bolivia directamente no pudo practicar previo a su debut con Estados Unidos, ya que la cancha de entrenamiento que le asignaron en Dallas tenía pozos y sectores sin pasto.
Scaloni, Gareca, Bielsa y Fernando Batista, director técnico de Venezuela, fueron suspendidos durante un partido —y sus federaciones multadas con US$ 15.000— porque en el partido anterior demoraron más de 15 minutos en salir al terreno de juego luego del entretiempo. La estricta regla de la Conmebol perdió sentido cuando en la final se montó un inédito show musical de 25 minutos de duración protagonizado por la cantante colombiana Shakira.
“Ahora resulta que hay un espectáculo, lo cual puede afectar el físico de los jugadores, que se pueden enfriar. No lo entiendo mucho. Debería ser como cualquier partido, con los 15 minutos que corresponden al reglamento”, sostuvo Néstor Lorenzo, seleccionador de Colombia.
Los errores no solo afectaron a protagonistas directos como los aficionados que concurrieron al estadio, a los futbolistas y a los cuerpos técnicos, sino también a los televidentes. Uruguay y Estados Unidos disputaron el tercer y último partido de su grupo en Arrowhead Stadium, otro escenario de fútbol americano ubicado en Kansas City. Buena parte del primer tiempo se filmó desde una cámara tan alta que apenas se distinguían los futbolistas y las acciones de juego.
La razón obedeció a que, si se mantenían el ángulo y la posición normal de las cámaras utilizadas para partidos de fútbol americano, no se iban a ver con claridad las esquinas y las líneas laterales cercanas del campo de juego. La transmisión oficial del partido para Estados Unidos, a cargo de la cadena Fox Sports, se desligó del problema al explicar en pleno encuentro que la filmación era un world feed, es decir, una señal mundial única producida y distribuida por un equipo de producción a cargo de la Conmebol. “Las cámaras parecen estar seis pisos por encima de donde normalmente están”, bromeó en un momento el relator John Strong.