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El ministro del Interior, Carlos Negro, acudió este jueves 26 al Parlamento para hablar sobre la situación carcelaria en el país, tras el asesinato de cuatro reclusos en la cárcel de Santiago Vázquez. Negro ofreció un panorama general de la crítica situación penitenciaria, enumeró las medidas más urgentes, planteó las propuestas de largo plazo y abogó por una política de Estado que incluya a todos los partidos políticos.
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El ministro también habló sobre su posicionamiento respecto al aumento de los privados de libertad en Uruguay, que se acercan a los 17.000. En línea con lo que mencionó públicamente en las últimas semanas, señaló ante senadores y diputados que deben profundizarse las medidas alternativas a la prisión para ciertos delitos, como una forma de desagotar un sistema hacinado con poco margen para la rehabilitación. "Tenemos que tratar de que no ingresen a la cárcel los que no tienen que ingresar, y que sí ingresen algunos que no ingresan nunca", dijo ante la Comisión Especial de Seguimiento de la Situación Carcelaria de la Asamblea General.
Esta mirada, cuestionada por la oposición, fue contrapuesta por Patricia Rodríguez, expresidenta del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo y actualmente diputada del Partido Nacional: "Respecto a la desprisionalización, queremos saber cuál es el plan de contingencia para el abordaje de la seguridad pública, porque sabemos —y se puede cuantificar— que cuando se han dado bajas en las cifras de los privados de libertad, ha aumentado lo que tiene que ver con las rapiñas".
Negro dijo desconocer "la evidencia de ese dato" aportado por Rodríguez. "Yo he escuchado por ahí esta afirmación, pero como algo que se tira, como una gran verdad, pero no sé de dónde salió", respondió a la diputada. Luego argumentó que, incluso si ciertos delincuentes reciben penas alternativas a la prisión, el número de rapiñas no se verá afectado.
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El uso de terminales POS permiten a los comercios aceptar pagos electrónicos, reduciendo el uso de efectivo
Javier Calvelo/adhocFOTOS
"En realidad vienen bajando desde hace unos años, seguramente, producto de la menor cantidad de circulante; todos sabemos que cada vez circula menos dinero en la sociedad", indicó en referencia al proceso de bancarización iniciado en 2014 mediante la Ley de Inclusión Financiera. "Se está dando este fenómeno porque la bancarización ha hecho que la rapiña no pague, no dé dividiendo. Hizo que en los ómnibus haya muchísimo menos dinero; y esto sucede desde hace diez años. Cutcsa pasó de tener 10.000 rapiñas por año a tener solo 100. ¿Esto es porque se están extinguiendo los rapiñeros? No; es porque no hay plata. Hay mucho menos plata circulando debido al uso de tarjetas; y lo mismo sucede con taxis, comercios y estaciones de servicios", afirmó.
La baja de las rapiñas
Las rapiñas fueron uno de los delitos que más disminuyeron en la pasada administración, tras un auge histórico en el período de gobierno 2015-2019. En enero, el gobierno saliente afirmó que en 2024 se registró una caída del 22% respecto al 2023 y del 43% en comparación con 2019. En ese período de cinco años entre un gobierno y otro, el número de rapiñas pasó aproximadamente de 30.000 a 17.000. "Han tenido un descenso muy, pero muy importante respecto al punto de partida del gobierno. Es la mejor cifra desde que se tienen registros del Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad, en 2013, así que sin dudas es un paso muy importante en el camino que se viene trabajando", declaró el entonces ministro del Interior, Nicolás Martinelli.
Entre enero y marzo, las rapiñas descendieron un 15,2%, al pasar de 5.010 en 2024 a 4.252 en 2025.
Antes de asumir el cargo, Negro advirtió sobre una "debilidad estadística" en la medición de este delito, ya que se basa únicamente en las denuncias realizadas ante la Policía. "Es un indicador bastante complejo y complicado para tener una noción clara de cuál es el número y la calidad de los delitos", señaló. Desde el ministerio apuestan a que la implementación de encuestas de victimización permita conocer con mayor precisión la incidencia y naturaleza de las rapiñas.
El gobierno entiende que desagotar el sistema carcelario no derivará en un incremento de delitos en la vía pública
Pablo Vignali/adhocFOTOS
Una vez que asumió el cargo, Negro planteó también un corrimiento delictual como factor para la baja de las rapiñas, más allá de los aspectos metodológicos que toma el Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad en la elaboración de sus informes estadísticos. En abril, en una charla ante empresarios, dijo que juegan un papel "la disminución del dinero circulante", "la aplicación de nuevas tecnologías al crimen" y el hecho de que otros delitos, como las estafas, resultan más atractivos para los delincuentes, ya que son económicamente más rentables, menos expuestos, menos violentos y tienen penas más leves.
Negro insistió con este punto el jueves en el Parlamento: "El problema, en este caso, es el mercado laboral, porque una rapiña sale muy cara para lo que da de ganancia. ¿Qué sale más barato? Una estafa; cualquiera hace una estafa con el celular desde dentro de la cárcel y gana bastante más, y arriesga seis meses de prisión de mínima y no cinco años y cuatro meses, como ocurre con las rapiñas".