Los gobiernos del Mercosur han insistido en que en la negociación se contemplaron las asimetrías entre los bloques. El documento uruguayo detalla que el 99,7% de los bienes exportados a Europa tendrá algún tipo de beneficio, mientras que ese porcentaje baja al 91% cuando el origen es europeo. Los plazos para desgravar el comercio, además, serán diferentes, con plazos más largos para los sudamericanos. “Ambos bloques recurrirán a la concesión de acceso a través de cuotas para sus productos más sensibles: carnes, arroz, azúcar, etanol, miel y lácteos, entre otros”, sostiene el documento.
La vicecanciller Csukasi dijo a Búsqueda la semana pasada que, en las negociaciones intraMercosur, Uruguay priorizará obtener la mayor cantidad de espacio en las cuotas de carne, arroz y miel. Los socios del bloque todavía no fijaron una reunión para empezar las discusiones.
El acuerdo mejora el acceso de la carne bovina. Los socios del Mercosur deberán negociar cómo reparten la cuota de 99.000 toneladas de ese producto que pagarán un arancel de 7,5%, menos de la mitad que la actual. Esa cuota comenzará con 9.075 toneladas una vez que entre en vigor y aumentará cada año hasta cubrir el total al final de un lustro.
El arroz tendrá una cuota de 60.000 toneladas libre de aranceles que se implementará también a lo largo de cinco años. En cuanto a la lana, tendrá bajas diferenciadas de acuerdo al producto: tops de lana peinada (de 2% a cero el arancel), hilados de lana (de 3,2% a 4%), tejidos que contienen lana (de 8% a 0%).
Los vinos embotellados en el Mercosur en envases de hasta cinco litros verán una reducción de los aranceles en un proceso escalonado cada cuatro años, mientras que en el caso de los europeos será cada ocho años.
En un proceso progresivo, la malta y la cebada dejarán de pagar aranceles por completo en el séptimo año de vigencia del acuerdo. La carne de caballo, el octavo producto más exportado de Uruguay a la UE, llegará al cero arancel en un plazo de cuatro años. La miel, en tanto, podrá comercializarse sin impuestos dentro de una cuota de 45.000 toneladas a implementarse en cinco años.
El ministerio también menciona mejoras en la situación de los cítricos que se exportan a Europa, los arándanos, la madera, los aceites y el pescado. En el caso de los lácteos, se trata de cuotas recíprocas y con el objetivo de llegar a arancel cero en 10 años. Incluye leche en polvo (10.000 toneladas), fórmula infantil (5.000) y quesos (30.000), salvo el muzzarella, que no podrá ser importado de la UE al Mercosur.
El documento del gobierno destaca que Uruguay logró proteger, a lo largo de los capítulos del acuerdo, los monopolios estatales. Así, las operaciones de importación de petróleo por parte de Ancap quedaron exceptuadas de la regla general del acuerdo de que están prohibidos los monopolios de importación y exportación de bienes. A su vez, Uruguay “mantiene una reserva que asegura que nada de lo dispuesto en esta materia afecta la posibilidad de establecer nuevos monopolios, conforme a las disposiciones constitucionales”, añade.
“El acuerdo contiene un capítulo que compromete a las empresas del Estado a actuar conforme a criterios comerciales cuando compiten en el mercado con operadores del sector privado. Por las disposiciones acordadas, esto no afecta a las empresas del Estado uruguayas, las que además quedan exceptuadas por las múltiples excepciones que contempla el capítulo. En conclusión, ninguna disposición del acuerdo restringe el accionar de las empresas públicas uruguayas”, resume el documento oficial.
Uruguay deberá eliminar, para todos los productos que llegan de la UE, la Tasa Consular del 3% que aplica a las importaciones.
Una mirada europea
Un documento elaborado por los europeos en 2019, cuando se cerraron por primera vez las negociaciones, comienza con el dato de que la UE eliminará el 100% de la carga sobre los bienes industriales que importa del Mercosur en un período de hasta 10 años. El bloque sudamericano hará lo mismo en bienes “clave”, como los autos, autopartes, maquinaria, químicos y farmacéutica.
Para la “maquinaria” enviada por la UE, que representa el 67% de las exportaciones al Mercosur, el 93% estarán liberalizadas por completo. En cuanto a los alimentos agroindustriales, la UE subrayó que la reducción de tarifas alcanzará al 95% del valor exportado al Mercosur.
“El acuerdo ofrecerá a las industrias de la UE materias primas de alta calidad más baratas mediante la reducción o eliminación de aranceles que el Mercosur actualmente impone a sus exportaciones”, describe.
El documento de 2019 dice que obtuvieron un resultado “muy satisfactorio” al acceder al sector de compras públicas del Mercosur, lo que permitirá a las empresas europeas participar en licitaciones por contratos de gobierno. Esas provisiones son recíprocas. Para lograr su aprobación definitiva en 2024, los bloques acordaron cambios en algunos capítulos, entre ellos el de compras públicas, para satisfacer demandas de Brasil y Argentina.
Los europeos destacaron varios aspectos regulatorios del intercambio que facilitaría el comercio. “Proporciona normas mejoradas de buena gobernanza para los procedimientos aduaneros y altos niveles de transparencia. Se consultará debidamente a las empresas antes de la adopción de nuevas normas, que se revisarán periódicamente para satisfacer las necesidades de las empresas y reducir la burocracia”, describe.
Además, el documento divulgado por la Comisión Europea, encargada de liderar las negociaciones comerciales de la UE, subraya que las discusiones sobre “indicaciones geográficas” cerraron en 2023 y su resultado “mejora significativamente” la situación de los productores europeos en el Mercosur. Más de 350 nombres de comida, vino y bebidas espirituosas se verán “protegidos” en los mercados sudamericanos.
La política y la cooperación
En el resumen del acuerdo difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo, el gobierno dice que el tratado va “más allá del intercambio de bienes y servicios”, porque “establecerá una asociación permanente entre dos regiones que tienen profundos lazos históricos, culturales, políticos y económicos”. Tendrá una “relevancia geopolítica singular” en el marco del “escenario internacional actual”, agrega.
El texto del acuerdo, divulgado por ambas partes, dice que los dos bloques establecerán una “agenda política, cooperar en ámbitos de interés común y esforzarse por coordinar sus posiciones con el fin de emprender iniciativas conjuntas en los foros internacionales pertinentes”. Csukasi sostuvo que los objetivos de esa coordinación apuntan a los “valores” que defiende la política exterior uruguaya, como la defensa del multilateralismo y las instituciones como Naciones Unidas, la democracia y el Estado de derecho.
El texto dice que se reafirma el “compromiso con el desarrollo sostenible, expresado mediante la adopción de la Agenda 2030”. Reivindica la “igualdad de género y el respeto de todos los derechos de las mujeres y las niñas, haciendo hincapié en la perspectiva de género, y luchar contra la discriminación y la violencia basadas en la orientación sexual, de conformidad con el Derecho interno de cada parte” y busca reforzar la cooperación, entre otros temas, en seguridad y gobernanza digital.
En el resumen europeo, basado en el texto cerrado en diciembre de 2024, hay un destaque al “desarrollo sustentable”, el cuidado al medioambiente y el combate a la deforestación.
El texto del acuerdo establece como una de las metas mejorar y profundizar los mecanismos de “cooperación interregional”, alineada con esos objetivos políticos. Incluye un énfasis en el Acuerdo de París y la protección del cambio climático, algo incorporado después del cierre inicial de las negociaciones en 2019. Contiene menciones al combate a la desforestación y al cuidado de los “océanos y mares”, con puntos específicos como el compromiso de “cooperar en las Naciones Unidas para el desarrollo de un instrumento internacional jurídicamente vinculante” sobre “la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional”.