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    martes 04 de junio de 2024

    El Partido Nacional y Lacalle Pou gobernaron “sin compartir el poder”, dice Domenech

    La coalición “vino para quedarse”, pero deberá ser “reformulada” porque ha funcionado más como un gobierno de los blancos, afirma el presidente de Cabildo Abierto, que presentó una nueva agrupación partidaria

    Han pasado más de cuatro años desde que Guillermo Domenech convocara a Guido Manini Ríos a un hotel de la costa de Montevideo para animarlo a ser candidato presidencial. Meses después, el excomandante en jefe del Ejército aceptaría el desafío y Cabildo Abierto daría la sorpresa en las elecciones nacionales de 2019, convirtiéndose en tiempo récord en la cuarta fuerza política del país.

    “La coalición vino para quedarse, pero seguramente va a tener que ser reformulada, en el sentido de que hasta ahora ha funcionado más como un gobierno del Partido Nacional que como una verdadera coalición”, opina Domenech.

    Cabildo Abierto centrará su campaña electoral en la seguridad pública, que es “el problema número uno” de Uruguay, afirma el dirigente, que señala que ahí, tanto “este gobierno” —que su partido integra— como los del Frente Amplio, “tienen un debe” con la ciudadanía.

    Abogado que se desempeñó como escribano de la Presidencia desde 1990 a 2019, con mandatarios de todos los colores políticos, Domenech conoce a Manini Ríos desde hace más de 40 años, aunque fue con su hermano mayor, Hugo, ya fallecido, con quien trabó una “gran” amistad.

    La suya es la tercera corriente nacional cabildante conformada este año –junto con el Espacio de los Pueblos Libres y el sector Adelante–, mientras se perfila un cierto grupo destinado a defender los “valores cristianos”. Su grupo surgió a impulso del propio Manini Ríos, quien en un asado lo “conminó” a encabezar una columna por su contrastada lealtad y por la unidad partidaria. De ahí el nombre del grupo.

    Sigue un resumen de la entrevista de Domenech con Búsqueda.

    —¿Por qué es necesario crear este sector nuevo en Cabildo Abierto, partido que no tendrá competencia interna y que cuenta con un candidato presidencial definido?

    —En estas cosas siempre hay un componente personal dentro de los partidos, donde no hay una gran diferencia ideológica. Sí hay, a veces, afinidades personales y por eso nos decidimos a encabezar esta corriente. ¿Por qué el nombre? Columna, porque pretende ser cimiento, sostén y músculo de Cabildo. Lealtad, porque queremos ser leales a los principios partidarios y porque el espíritu que nos animó, basado en los principios artiguistas, hoy tiene plena vigencia. También lealtad a quien aceptó con gran sacrificio la conducción del partido, y estamos orgullosos de cómo lo ha hecho Guido Manini, con gran capacidad y coraje. Y unidad porque es el clima que queremos mantener. El talante mío es el de ser componedor para evitar los enfrentamientos y las fracturas en la interna del partido.

    –En febrero de 2021, usted dijo a Búsqueda que Cabildo está para darle “estabilidad” a la coalición, pero que eso no significa “callarse la boca”. ¿Cómo ve la evolución de la coalición y de su partido ya con experiencia de gobierno?

    –La coalición vino para quedarse, pero seguramente va a tener que ser reformulada, en el sentido que hasta ahora ha funcionado más como un gobierno del Partido Nacional que como una verdadera coalición. Si reeditamos la coalición, que es la intención, debe haber un verdadero gobierno de coalición, en el que el Poder Ejecutivo impulse temas sobre los que exista consenso entre los partidos o bien deje libertad de acción. Pero antes de enviar cualquier proyecto de ley de los que marcan un rumbo político debe existir un acuerdo entre los socios. Por su parte, Cabildo ha cumplido un rol importante dentro de la coalición porque le ha dado estabilidad política al gobierno, pero no ha dejado de marcar lo que entendemos debe mejorarse. Tenemos el ánimo de seguir trabajando en coalición, pero hay que aceitar sus mecanismos a nivel del Poder Ejecutivo.

    —¿“Aceitar sus mecanismos” implica establecer un nuevo “contrato” político entre los socios?

    —Es imprescindible que haya una instancia en la que los conductores de los partidos que componen la coalición acuerden previamente la solución a apoyar en cada tema de fondo. ¿Cómo ha funcionado la coalición hasta ahora? Cada proyecto ha sido del Partido Nacional impulsando la iniciativa desde el Poder Ejecutivo, Cabildo Abierto y el Partido Colorado señalando objeciones o formulando pedidos de reconsideración de algunos puntos... Nos parece que un nuevo proyecto tendría que ser preparado por la coalición en su conjunto y así llegar al Parlamento. Es como funcionan las coaliciones en todo el mundo.

    —¿Y por qué no funcionó así en Uruguay?

    —Por un problema de inexperiencia. La verdad es que el Partido Nacional y el presidente de la República tuvieron esa actitud de manejar el Poder Ejecutivo sin compartir el poder con los restantes partidos de la coalición. Y los otros partidos quizás no tuvimos la fuerza necesaria como para cambiar esa forma de actuar. Es una forma inconveniente de actuar porque da lugar a tironeos que perjudican la acción de gobierno.

    Guillermo Domenech y Guido Manini Ríos en el túnel del Parlamento. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

    —La inseguridad es una de las principales preocupaciones de los uruguayos, según varias encuestas. El tema fue bandera electoral de Cabildo en las pasadas elecciones, ¿volverá a serlo?

    —Lógico. El problema número uno de la gente es el tema de la seguridad y para nosotros es vital porque el avance del narcotráfico puede hacer insoportable la vida en el país. Basta ver lo que sucede en Colombia y México; evitemos llegar a esas situaciones. Pero en ese tema no hemos tenido el concierto necesario para cambiar las políticas de seguridad.

    —¿A qué políticas alude?

    —En Uruguay no tiene que entrar droga. Debe haber una Fuerza Aérea con capacidad operativa para vigilar el espacio aéreo. Es llamativo que no nos preocupamos de hacer las inversiones necesarias para controlar nuestro espacio aéreo, para saber quién sobrevuela el territorio uruguayo, sobre todo al norte del río Negro. ¿Cómo es que no tenemos un escáner móvil que pueda detectar lo que cargan los vehículos que transitan por las rutas? ¿Cómo no hay escáneres en todas las entradas del país? Hay que cambiar la pisada. Está muy bien cerrar bocas de expendio de droga, pero no se trata de combatir el narcomenudeo, sino de evitar la entrada de droga al país, porque después es muy difícil controlar el daño. Ese es el problema. Otro, muy importante, es el carcelario. Hay 15.000 personas en las cárceles, el mayor número de presos en la historia del Uruguay y con una alta rotación en el delito. Hay que innovar dando oportunidades de reeducación. No es solo construir cárceles. Ahí este gobierno y los anteriores tienen un debe. El gobierno que encare exitosamente estos temas, que exigen un gran sacrificio económico, tendrá un éxito importantísimo para el país.

    —Dice que esta administración tiene “un debe” en seguridad, pero Cabildo también integra el elenco de gobierno. Manini Ríos propuso ideas a las sucesivas autoridades del Ministerio del Interior. ¿Qué respuestas tuvo?

    —Que no hay recursos... La verdad es que no hemos tenido respuestas que nos convenzan. Simplemente no hemos tenido una explicación. A la vista está lo que viene sucediendo... No se nos ha escuchado. No se han compartido nuestras propuestas. Pero vamos a seguir insistiendo. También planteamos que las comisarías deben tener un rol más activo. Hay lugares donde la gente honesta está presa de las balaceras y de los enfrentamientos entre bandas vinculadas al narcotráfico, que es el principal delito que hay que combatir en el Uruguay. Y restaurar la importancia de las comisarías es necesario para hacer inteligencia en los barrios: que la Policía conozca el barrio, sepa quién vive, quién se dedica al trabajo y quién al delito. Acá hay que hacer una tarea de inteligencia importante, hay que ver cómo entra la droga al país. Si cortamos el ingreso de las drogas, todo lo demás se va a ir resolviendo. Pero en política hay que ser persistente. Vamos a insistir mientras haya malos resultados en materia de seguridad.

    —¿Y en qué políticas cree que sí “se terminó el recreo”, como fue promesa de Cabildo en su campaña?

    —Se ha avanzado en el tema vivienda, la gestión general ha sido buena. Tengo confianza en la gestión de (Raúl) Lozano, dinamizando la construcción de viviendas. Y en materia de salud pública hicimos un aporte muy importante a través del doctor (Daniel) Salinas, que manejó muy bien el tema de la pandemia… Tengo la esperanza además de que la evaluación que la población haga sobre los candidatos favorezca a Manini y que sea Manini el presidente: un individuo serio, trabajador e inteligente que conoce la realidad nacional y que ha recorrido el país palmo a palmo.

    —En una reciente gira por el interior, Manini Ríos puso en duda que el presidente esté realmente enfocado en que el oficialismo gane las próximas elecciones. ¿Usted cree que Lacalle Pou quiere que gane la coalición? Esta pregunta la planteó como “válida” el propio Manini, y se la traslado.

    —Yo preferiría no hacer especulaciones en ese terreno, porque me parece muy complicado. Quiero pensar que el presidente quiere lo mejor para el país, y lo mejor para el país es que vuelva a ganar la coalición. Yo quiero apostar a la buena fe de todos. Sería muy egoísta que alguien quisiera que el sistema político que lo apoya pierda para tener mejores posibilidades de reelección en un futuro. No quiero ni siquiera perder el tiempo en hacer una especulación de esa naturaleza porque no me parece constructivo. Como no sé en qué contexto lo dijo, tampoco quiero seguir esa línea de pensamiento.

    Guillermo Domenech previo a una sesión de la Comision de Presupuesto en el Anexo del Palacio Legislativo. Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

    —¿Qué responde a quienes ven en su partido a una colectividad conflictiva, incluso dentro de la coalición? Cabildo no ha criticado con especial dureza escándalos como el de Marset o el de Astesiano…

    —A veces el sistema de partidos tiene algo que esclerosa las posiciones: yo necesariamente tengo que mirar mal todo lo del partido que tengo enfrente. Y esa es una de las cosas que tenemos que corregir. Uno tiene que ser capaz de reconocer errores y de mirar más allá de la conveniencia electoral, porque en definitiva acá estamos trabajando con el destino de miles de personas y con el futuro de un país. Por eso creo que es muy bueno esto que ha tenido Cabildo de darle estabilidad y firmeza al gobierno, tratando de corregir la mira. Esa ha sido una de las grandes habilidades de Manini: llamar fuertemente la atención sobre un punto de vista distinto, pero no apelar al trancazo de la actividad política.

    —Cabildo trancó en temas como la ley forestal, luego vetada por el presidente, y ahora votó para levantar un veto presidencial impuesto a los extrabajadores de Casa de Galicia, lo cual originó malestar en Torre Ejecutiva…

    —Reconozco que a veces nuestra posición ha molestado, pero lo hemos hecho desde la buena fe y el convencimiento de que lo que sostenemos es bueno para el país. Nadie puede decir que le hemos hecho una zancadilla al Poder Ejecutivo por mero egoísmo y deseo de que al gobierno le vaya mal para sacar un rédito electoral. Eso no ha estado nunca en la intención ni en la práctica de Cabildo Abierto.

    —En plan de reconocer errores. ¿Cuáles cree que hubo en el episodio que derivó en la salida de Irene Moreira del Ministerio de Vivienda?

    —(Piensa unos segundos) Yo entiendo que el Poder Ejecutivo no actuó bien en esa instancia. Allí se actuó con una disparidad de criterios muy notable. No sé por qué se ensañaron con la senadora Moreira, cuando en Uruguay deberíamos fijarnos, más que en la paja en el ojo ajeno, en la viga en el propio. A los pocos días de eso en el Parlamento había un intercambio de críticas entre el Partido Colorado, el Partido Nacional y el Frente Amplio por las designaciones directas que se hacen en las intendencias, que sí son casos de clientelismo político. Sin embargo, se prefirió fogonear una determinada situación que evidencia una disparidad de criterios inocultable. Como está pendiente una investigación administrativa (en Vivienda), yo no querría influir para nada en la decisión de ese tema.

    —¿Por qué Cabildo no fue más a fondo para aclarar lo sucedido con las personas designadas de forma directa en la delegación uruguaya de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande?

    —No compartimos lo que sucedió en Salto Grande, pero no vamos a hacer denuncias penales ni cosas por el estilo porque estoy tan en contra de judicializar la política como de politizar la Justicia. La verdad es que no tenemos elementos para hacerlo. Podríamos estar todos los días gritando, pero no lo veo constructivo. Si tuviéramos los votos necesarios para corregir estas situaciones, o el poder de decisión, lo haríamos. Pero tampoco vamos a ser omisos en estos temas. Creo en el actuar moderado, equilibrado y firme.

    —¿Cree que el exministro de Salud Daniel Salinas debería rever su decisión de abandonar la política y militar por Cabildo en esta campaña?

    —Sí. Salinas es de esos uruguayos que aparecen en determinados campos de la actividad nacional y deslumbran con su gestión. Es una personalidad de las más positivas que el Uruguay descubrió en los últimos años y enriquecería la política. En ese sentido soy muy partidario de que vuelva. Hay que ver si él tiene la disposición.

    —¿Ya lo ha sondeado?

    —No he querido hablar con él porque es temprano y me parece que es bueno esperar un poquito para hacerle el planteo. Pero seguramente lo vamos a hacer. Así que, si me está leyendo, que se vaya preparando (ríe).

    Información Nacional
    2023-12-20T23:53:00

    FUENTE: nota.texto7