—En todas las precandidaturas coloradas hay afluencia de varios sectores, ¿eso es por la ausencia de un líder?
—Sí. De alguna manera, el paso que doy es buscar afianzar el liderazgo del partido y superar un momento de orfandad. Es parte de mi sentido de obligación y responsabilidad lograr su proyección al futuro, luego de algunos liderazgos fallidos.
—La baja intención de votos del Partido Colorado hace que las encuestas tengan márgenes de error grandes. Sin embargo, la semana pasada Cifra llegó a decir que usted era el segundo precandidato más nombrado. ¿Percibe eso? ¿Qué tanta atención le da?
—Cuando uno ve una encuesta que lo coloca arriba siente satisfacción. Muestra el crecimiento que percibimos en la calle. Todos los encuestadores hablan de volatilidad por el margen de error del tamaño de la muestra. Lo interesante es ver cómo se consolidan tendencias. Y la tendencia de crecimiento nuestra está marcada en todos los escenarios, numéricos y de percepción.
—¿Usted es quien tomó el testigo de Jorge Batlle?
—Yo lo que puedo decir es que me formé con Jorge Batlle desde mi adolescencia. Él fue quien me inculcó el entusiasmo y la sensación de pertenencia al partido. Eso y la obsesión por el futuro. Eso se me metió en el cuerpo.
—¿Cree que su presidencia está siendo mejor valorada que cuando la dejó?
—Sí, es así. La historia siempre hace ver las cosas con perspectiva y objetividad. Hubo reconocimientos explícitos de (Danilo) Astori y (Tabaré) Vázquez en su momento. Yo exhibo con gran orgullo ser parte del equipo que ayudó a superar la crisis de 2002. Gobernar siempre es difícil y, si algo estamos planteando en nuestro aporte, es la garantía o la certeza de que un gobierno nuestro aporta el saber hacer, la experiencia, conocimiento, propuestas y visiones concretas. Somos gente con la piel curtida, que ya ejercitó con firmeza la toma de decisiones en momentos de prueba.
—Usted viene del mundo tecnológico, ¿qué propuesta tiene ahí?
—Con la inteligencia artificial (IA) el mundo está viviendo a ritmo de vértigo la revolución tecnológica más importante de su historia, más significativa que la revolución industrial y la Internet. Eso va a afectar la vida de la gente de todas las formas posibles. Hay que meter en la agenda las nuevas tecnologías y siento que acá eso se elude en el debate político. El mayor riesgo sería quedar como un país a la vera del camino. Uruguay tiene una plataforma tecnológica avanzada y talento. Tenemos grandes posibilidades.
—¿Y el común de la gente ya tiene acá lo básico para entrar en ese mundo?
—Mire, usted ve este tema en cualquier debate político en el mundo, acá no. Hay que incluirlo en la gestión y en el discurso. Se vienen cambios de paradigma brutales en la educación. Yo me reúno con estudiantes de magisterio, de docencia, les pregunto si los están preparando en IA y me contestan que no tienen idea de eso. Eso es un drama. No podemos quedar atados a debates antiguos, innecesarios. En el mundo se discute eso y acá se debate sobre una rampa en el IAVA. Haga la prueba: ponga en Google “Fenapes” más “inteligencia artificial”; va a encontrar cero resultados.
—¿Cómo piensa encarar su rebaja impositiva de 500 millones de dólares?
—Eso lo calculamos con nuestro equipo, De Brum, Alfie, Edgardo Favaro, Graciela Pérez Montero, Verónica Acosta, que conocen perfectamente las finanzas públicas y el funcionamiento del Estado. Planteamos ese ahorro fiscal que nos permite comprometernos a esa reducción de impuestos. Eso surge desde la perspectiva del crecimiento económico, con ahorros operativos del 10% en gastos no personales, con incorporación de tecnología y eficiencia, más la instrumentación de alguna modalidad de deuda pública.

—Usted pretende achicar el Estado.
—A ver… El principal problema de competitividad que tiene Uruguay pasa por achicar el déficit fiscal. El Uruguay a mediano y largo plazo tiene un solo camino, que es la reducción del gasto público, que es un lastre sobre la economía del país. Eso determina costos de producción que afectan la competitividad.
—Y los batllistas, no los de Jorge Batlle, ¿cómo toman esto?
—Mire, yo hablo del futuro. Para lograr competitividad y mejorar oportunidades de empleo, este es el único camino, resolver el tema del gasto público. Y cuando hablo de bajar impuestos es porque veo que es la expresión más clara de que la gente vea el beneficio de una administración austera. Lo complemento con una economía muy competitiva, adentro y afuera. Hay que desatar esa maraña de normativas, regulaciones y trámites que están inhibiendo un mayor grado de competencia de la economía uruguaya para abaratar la producción. Detrás de muchas regulaciones está la protección de intereses especiales y yo llevo la bandera de la competencia.
—Esta visión, ya en otra área, ¿no choca con su idea de un “Superministerio” del Interior?
—Queremos darle más capacidades al Ministerio del Interior para combatir lo que identificamos como el enemigo público número uno: el narcotráfico. Fortalecerlo con el comando de la Prefectura Nacional Naval, que tiene 1.500 efectivos, y la coordinación central de un montón de reparticiones que hacen a la represión del crimen organizado: inteligencia, supervisión financiera, aduaneras. Si el mayor enemigo es el narcotráfico, hay que darle más recursos a ese Superministerio.
—Eso sería poniendo en su órbita reparticiones que hoy están en Defensa y Economía.
—La coordinación central de reparticiones dispersas en el Estado, si enfrentar a estas organizaciones es prioridad, deben estar en un comando centralizado.
—¿Y qué se hace con el Instituto Nacional de Rehabilitación?
—El 70% de los presos reinciden. La manera de proteger a las familias es reinsertarlos realmente en la sociedad. La policía no tiene la vocación ni la especialización para esto. Proponemos sacar a ese Instituto de Interior y fusionarlo en un organismo descentralizado con la Dirección Nacional del Liberado con los presupuestos actuales, aunque eventualmente haya que dotarlo de otros recursos necesarios porque requiere gente con especialización distinta.
—¿No hay una contradicción? Habla de achicar costos y acá se crea una nueva estructura.
—Esto es para una especialización bien clara; si faltan recursos, los buscaremos. Soy liberal, pero mi liberalismo no reniega del Estado, lo quiero activo, diligente y fuerte donde sea insustituible, como acá. A mí lo que me preocupa es que se llegue al hastío de decir que cuando faltan soluciones falla el sistema político, la democracia. Si se llega al punto de que la gente tenga miedo de salir a la calle, sería un gran peligro. Se imponen la madurez y la responsabilidad de los líderes políticos de encontrar acuerdos mínimos nacionales de seguridad. Si estamos de acuerdo en que estamos en guerra contra el narco, actuemos como un país en guerra. El esfuerzo tiene que ser de todos.
—¿No es demasiado fuerte decir que hay que actuar como un país en guerra?
—Si usted va a los barrios, va a ver que esa es la preocupación de la gente. Por eso fui a ver a (la ministra de Seguridad argentina) Patricia Bullrich a Buenos Aires en marzo. Esto es un tema de una naturaleza transnacional y, si uno quiere ser gobierno, hay que hacer coordinaciones. Quiero evitar que en Uruguay pase lo que pasó en Rosario, por eso fuimos con (el referente en seguridad, el abogado penalista Jorge) Barrera.
—¿Cómo ve la interna colorada?
—Creo que refleja la orfandad de liderazgo que motiva la necesidad de darle al partido un rostro identitario claro. La cantidad de candidatos muestra que hay un lugar vacío tras liderazgos fallidos y otros perimidos.
—Tiene puesta una pulsera roja, igual que su rival, Andrés Ojeda. ¿También es contra la envidia, como dijo él?
—No (se ríe), esta me la dio una militante en una recorrida y le dije que me la iba a dejar hasta ganar. Es anterior a la suya, se ve qué a él le gustó.
—¿Le llama la atención la inversión de Ojeda en su campaña? Todos sus rivales hablan de eso.
—¡Ahí sí siento envidia! (se ríe de nuevo). Él deberá dar las explicaciones, o ya las dio…
—¿Y usted cómo financia la suya?
—El esfuerzo grande lo están haciendo las agrupaciones. Luego hay recaudaciones, donaciones de amigos, cenas… La riqueza de nuestra campaña está en las ideas, la trayectoria y los equipos.
—Pero hubo rispideces, cruces, ¿habrá unidad el 1º de julio?
—Mi campaña está muy enfocada a eso. Queremos darles respuesta a las inquietudes de la gente y no entramos en controversias.
—Pero usted le contestó de inmediato a Robert Silva cuando propuso no nombrar un embajador en Venezuela. En Fácil desviarse (FM Del Sol) deslizó que a Ojeda le conoce los músculos y no los principios.
—Eso era en la parte de humor (del programa). Al pertenecer a un partido unen más cosas de las que separan. Pero en una competencia interna hay que enfatizar las opiniones distintas.
—Luego de cinco años de ser socio de una coalición de gobierno, ¿cómo se hace para convencer a la gente de votar al Partido Colorado?
—Mire, cuando uno ve lo que puede ser la foto de familia de la próxima coalición, la del Partido Colorado es una imagen de garantías y certezas. El partido que yo quiero representar es uno que le aporte a la coalición la visión económica, la vocación de acelerar las reformas necesarias y las certezas y garantías que dan equipos y personas probadas. Quiero un Partido Colorado que pueda liderar, dar el rumbo y ser el pilar principal de la coalición de gobierno. Yo creo que puedo aportar gestión y resultados, como lo aporté en distintos gobiernos. Ese partido quiero representar.
—Habló de gestión. Usted fue nombrado presidente de Antel por el presidente de la República, que elogió mucho su gestión y también fue uno de los primeros en hablar en público de su candidatura, en el Parlamento (en el evento por los 50 años del golpe de Estado). Pero el mandatario es de otro partido, ¿eso no lo desdibuja a usted como precandidato colorado?
—A mí el presidente me honró y me distinguió, siendo yo una persona notoriamente comprometida desde siempre con el Partido Colorado, para presidir Antel. Eso me llevó a cumplir con lealtad el mandato en sintonía con lo que la gente votó, que fue un gobierno de coalición. Pero hoy soy candidato del Partido Colorado, tengo seis generaciones en mi familia de compromiso con el Partido Colorado. Lo mejor que puede hacer el partido hoy es liderar la nueva coalición que va a surgir del mandato de las urnas. A mí no me parece un menoscabo que se me señale como una persona que actuó con espíritu de miembro de la coalición, fue lo que el votante esperaba de nosotros y nuestro compromiso es con ellos.

—Entre el gobierno de Batlle y este, que se dedicó a la actividad privada, ¿qué contactos tuvo con el Partido Colorado?
—Lo llevo en el corazón, así que tuve contacto diario. No tuve una militancia partidaria activa por razones profesionales, tuve actividades en el exterior y otras que, por su naturaleza, me inhibían de hacer actividades partidarias. Pero estoy en la militancia desde 1980 y siempre que se me requirió estuve.
—La Fiscalía pidió que se reabra la causa del Antel Arena, ¿va a estar atento a eso?
—Yo ya no estoy más en Antel. Cuando yo actué hice la denuncia penal correspondiente y ante la Junta de Transparencia con la convicción de que hubo presuntas irregularidades. Cuando el fiscal (Alejandro) Machado archivó la causa manifesté mi discrepancia porque entendí que no se había sido diligente en explorar todas las pruebas posibles ni en atención a la causa. Por lo tanto, veo muy positiva la decisión de la Fiscalía de volver a examinar la causa para que se diluciden las posibilidades y ver si se habilita la participación de un juez, en un proceso —como dijo el fiscal— “dispendioso”, con “desprolijidades”, falta de transparencia, ajeno a la naturaleza de la empresa y al servicio de la Intendencia de Montevideo. Pero como estoy en una etapa política diré que estoy trabajando políticamente para que nunca más alguien como la ingeniera Carolina Cosse maneje los dineros públicos en forma arbitraria, ajena al interés público y en secreto.
—Considera que su gestión en Antel es un capital de su precandidatura, ¿eso no lo hermana con Cosse, ahora que la nombró?
—A mí no me hermana nada con la ingeniera Cosse. Fueron gestiones antagónicas. Nosotros pusimos a Antel al servicio de la gente, no para servirnos a nosotros.
Información Nacional
2024-05-09T00:17:00
2024-05-09T00:17:00