“No queremos ser un alcalde asesinado más en la estadística", advirtió en redes sociales Carlos Manzo hace solo un mes. Este sábado, el alcalde de Uruapan, epicentro de la producción de aguacate en México, fue asesinado durante un evento público. Su asesinato, el más reciente en una ola de violencia que azota la zona, también cobró la vida del líder de los productores de limón, Bernardo Bravo, encendió las protestas en Michoacán y puso en evidencia la crisis de seguridad que enfrenta este estado mexicano.