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    miércoles 05 de junio de 2024

    Renuncia Isaac Alfie, que jugó un rol central en el equipo económico y en la gestión de la pandemia

    El director deja la OPP, desde donde actuó como un incómodo vigilante del gasto para ministros y jerarcas de entes y fue señalado desde el Frente Amplio como el “verdadero” ministro de Economía

    Los lunes de mañana la agenda de tres de los principales jerarcas del área económica está ocupada. Desde poco después de instalado el actual gobierno y salvo en los tiempos de Covid o por razones de viaje, la reunión en el despacho de la ministra de Economía con el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Isaac Alfie, y el presidente del Banco Central, Diego Labat, se cumplió religiosamente, más allá del frecuente contacto entre ellos vía WhatsApp. Este trío se desarmará con la renuncia de Alfie, que se hizo efectiva el viernes 15.

    El jerarca saliente —un economista, hoy de 61 años, que en administraciones coloradas ocupó roles importantes en el Ministerio de Economía, incluso el de titular de esa cartera— había aceptado dejar su actividad de consultor privado para volver a la función pública a pedido de Azucena Arbeleche, quien fue su alumna en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración a comienzos de la década de los 90; lo hizo con la condición de que solo estaría un tiempo en el cargo. Varias fuentes consultadas señalaron que Alfie ha sido una pieza clave en la gestión económica del actual gobierno, aunque actuó con perfil bajo, también para liderar algunos asuntos —como la supervisión del manejo de las empresas públicas— y respaldar a la ministra con su oficio político y gesto adusto en los tiempos de discusión presupuestal.

    Al asumir, el 2 de marzo de 2020, Alfie marcó algunas de las que serían las prioridades de su gestión y las del equipo económico aludiendo a lo que recibían de la administración frenteamplista: una caída en los niveles de empleo total (129.000 puestos en cinco años, si se considera además la baja en la cantidad de horas trabajadas, una cifra “sideral”); inversión pública 30% inferior a la del 2014; la economía en “situación de estancamiento, cuando no de caída”; un déficit fiscal anual “insostenible” combinado con la deuda pública como “potencial factor de inestabilidad”; e inflación baja en una comparación histórica para el país pero “muy alta” en una perspectiva internacional. Para trabajar en algunos de esos temas y en otros, como la reforma jubilatoria, se rodeó de economistas experimentados y de su confianza como Julio de Brun, Álvaro Rossa, Edgardo Favaro y Gustavo Michelin contratados como asesores; “me encontré una OPP sin macroeconomistas”, comentó en el podcast Nominal de la Universidad Católica difundido en mayo de 2021. En esa oficina implementó un cambio organizacional y recortó gastos porque “claramente había un exceso muy importante”, sostuvo en esa entrevista con Javier de Haedo.

    Con pocos días en el cargo, Alfie pidió a Ancap, UTE, Antel y OSE, por entonces todavía presididas por jerarcas del Frente Amplio, que le enviasen de manera urgente información para definir un ajuste de tarifas. Fue uno de los primeros chisporroteos con la oposición, que se enojó por entender que el nuevo gobierno “no se quiere hacer cargo” políticamente del incremento tarifario, según dijo en la diaria Javier Miranda, quien presidía la coalición de izquierdas.

    El director de la OPP, junto con Arbeleche y el secretario de la Presidencia —y hoy precandidato presidencial—, Álvaro Delgado, participó en el anuncio de las primeras medidas para bajar el déficit fiscal realizado el 11 de marzo de 2020 por el mandatario Luis Lacalle Pou, que topeaban gastos de funcionamiento, restringían el llenado de vacantes, suprimían parte de la devolución de IVA a los pagos con tarjetas y disponían una suba de las tarifas públicas a partir de abril.

    Esa misma semana llegó el Covid a Uruguay y trastocó los planes de la coalición multicolor. En la pandemia Alfie actuó como coordinador con el grupo científico asesor —el GACH— y fue uno de los que pergeñó cómo debían moverse las “perillas” que cerraban o abrían la actividad económica durante los meses de aislamiento sanitario. Para la última semana de marzo, cuando el nuevo gobierno estaba por cumplir un mes en funciones, ya habían armado un “plan de contingencia en prácticamente toda la línea: qué actividades sí o sí mantener, cuáles no, y cierto orden” para ponerlas otra vez a funcionar, ponderando la relevancia de cada una en cuanto a la producción, el empleo y el riesgo sanitario. El economista colorado lo tenía esquematizado en un cuadrante.

    En mayo de 2020, cuando desde el Frente Amplio sostenían que el gobierno estaba siendo mezquino en los apoyos a los afectados por esa crisis, rechazó con su impronta liberal en una entrevista con Búsqueda la hipótesis de que la presencia estatal sería más preponderante después del Covid: “El esquematismo de pensar de determinada manera a veces asombra. Esta crisis hay que verla casi como una guerra; en las guerras los Estados crecen mucho, porque aumentaban su nivel de gasto público y, al terminar las guerras, bajaba. ¡En la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos el gasto público superó el 80% del PBI y después se derrumbó! Cuando vienen estos problemas, naturalmente que hay que dedicar recursos para proteger a la población y la base económica —no hay economía sin salud—. No es que va a quedar la presencia del Estado; las bases conceptuales no cambian y no hay que ser fanáticos. Pensar que el Estado va a ser el motor de la economía es un error”.

    Hacia fines del 2020, con la economía todavía golpeada por el coronavirus, el comentario entre los ministros, subsecretarios y directores de empresas públicas era que Alfie seguía firme ordenando y vigilando los recortes presupuestales, lo que generaba malestar con él. “No deberíamos estar penando para que la OPP nos permita decidir cuándo y en qué invertir”, se quejó un jerarca del Banco República, que sentía violentada la autonomía de esa institución financiera estatal.

    ¿Alfie pesaba en la conducción económica más que Arbeleche, quien en sus primeras apariciones públicas parecía titubeante? Desde el Frente Amplio le atribuían un papel central en el equipo económico: “Se han desmantelado capacidades técnicas de gestión, especialmente vinculadas al estudio de la calidad del gasto, y domina una cerrada visión económica que emana especialmente desde la OPP”, cuestionó en la diaria en julio de 2020 el exministro de Economía y exsenador frenteamplista Danilo Astori, fallecido recientemente. La entonces senadora Lucía Topolansky fue más directa y, entrevistada en Radio Universal en agosto de 2021, consideró “notorio” que Alfie es “el verdadero ministro de Economía”; “no lo digo yo sola. Hay mucha gente que no lo dice, pero por lo bajo lo dice”.

    Para Gabriel Oddone, entonces socio de la consultora CPA/Ferrere, era claro que “algunas de esas cosas que habían estado centralizadas en el Ministerio de Economía pasaron a estar repartidas con la OPP. ¿Cuánto? Todavía es prematuro decirlo”. Dada la experiencia del economista colorado, para este analista era “lógico” que tuviera un “rol específico muy relevante, incluso en la capacidad de veto. Pero, más allá de lo que parezca, está claro que el conductor y responsable político es el ministerio. Entre Arbeleche y Alfie no veo una fisura”, acotó en una entrevista con Búsqueda en 2020.

    Alfie, en una entrevista con Búsqueda, mostrando el cuadrante donde tenía el plan para mover las “perillas” durante la pandemia. Foto: Nicolás Der Agopián

    Cuestionamientos, reformas y balance

    Durante la transición de gobierno, la ética de Alfie había sido objetada desde el Frente Amplio tras ser designado para encabezar la OPP por haber hecho un informe, como consultor privado, sobre los regímenes de promoción de la inversión y participar en calidad de experto en el arbitraje entre la minera Aratirí y el Estado uruguayo.

    Otro cuestionamiento del estilo surgió en marzo de 2021, cuando se hizo pública una resolución firmada en febrero de ese año por Arbeleche que otorgaba una ventaja fiscal al estudio profesional de Alfie tramitada en 2019. La oposición vio en ese episodio un “conflicto de intereses”. El jerarca se defendió explicando que el pedido de exoneración lo hizo antes de formar parte del gobierno, aseguró que “cualquiera puede hacerlo” al amparo del régimen de promoción de inversiones y, además, desistió del beneficio “en acuerdo” con el presidente Luis Lacalle Pou. Pero el Frente Amplio llevó el tema hasta la instancia de una interpelación a Arbeleche, sin efectos políticos.

    Bajo la dirección de Alfie, la OPP tuvo participación central en la elaboración de las distintas leyes presupuestales y de algunas reformas, como la que crea el sistema jubilatorio común. El jerarca respaldó una transformación de la carrera administrativa diseñada por la Oficina Nacional del Servicio Civil, pero el oficialismo decidió no abrir con eso otro frente de batalla y terminó puesta en la última Ley de Rendición de Cuentas solo como un enunciado: la podrá aplicar o no el próximo gobierno. “En esto tuve el apoyo todo el tiempo de Alfie y de su equipo”, pero no del Ministerio de Economía, que “no estaba de acuerdo con esta reforma y fue uno de los factores que trancó”, dijo en una reciente entrevista con Búsqueda el director saliente de esa dependencia, Conrado Ramos.

    Colaborador clave de Arbeleche, a la vez incómodo vigilante del gasto para jerarcas ministeriales y directores de entes, el jerarca colorado goza de buena imagen, en general, entre el empresariado que sueña con un Estado menos pesado. “Confío mucho en Alfie, que tiene una concepción muy clara de las cosas y es un gran administrador. Él estuvo en la época de (Jorge) Batlle, que entregó el gobierno sin hacer carnaval electoral y bajó el déficit. Alfie fue fantástico. Me parece que está faltando el impulsor de la microeconomía. Yo no veo cuál es el economista, el intelectual, que esté diciendo esto; es la teoría liberal de un déficit chico y la inflación como problema de la microeconomía”, reflexionó Roberto Palermo, presidente de la Banca de Quinielas de Montevideo.

    El director de la OPP empezó a despedirse el miércoles 6, en un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos. Allí destacó algunos avances logrados en el actual período —como la mejora en los resultados de las empresas públicas— y listó temas que le quedan como una preocupación. “Tenemos un crecimiento muy bajo, vamos a terminar el año que viene 10 años de crecimiento promedio de 1,3%” anual”, lamentó, y cuestionó que el país aplica niveles de presiones impositivas “altísimas”, lo que desalienta la inversión en innovación. Ya con un pie de vuelta en el sector privado, también habló sobre la necesidad de avanzar en una “desburocratización”, de aumentar la competencia en algunos mercados y de modernizar las regulaciones laborales. Del Hotel Hyatt de Punta Carretas se fue caminando solo.

    En los medios, Alfie eligió hacer balance en El País y en Radio El Espectador, dijo a Búsqueda.

    Otra despedida será íntima; esta semana, la habitual reunión de los lunes en el despacho de la ministra se pasó para mañana, viernes. Con el alejamiento de Alfie y la designación en su lugar del actual subdirector Benjamín Irazabal­ ­­­—según informaron a Búsqueda fuentes del gobierno—, el equipo económico pasará a ser monocromático: blanco.

    Economía
    2023-12-13T17:58:00

    FUENTE: nota.texto7