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    Fuecys impulsa un observatorio nacional frente al impacto de la inteligencia artificial en el trabajo

    La federación plantea trabajar en ese ámbito en la anticipación y mitigación de los efectos de la IA; en un contexto de despidos y reestructuras en Uruguay, advierte que el sindicalismo llega tarde a un proceso que “ya está pasando”

    Con la participación de cerca de 1.000 delegados, la Federación Uruguaya de Empleados del Comercio y los Servicios (Fuecys) celebró a comienzos de diciembre su congreso y aprobó por unanimidad la propuesta de promover la creación de un observatorio nacional sobre los impactos de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo. La iniciativa busca reunir al Parlamento, el Ministerio de Trabajo, las universidades, la Agencia de Gobierno Digital, Sociedad de la Información y el Conocimiento de Uruguay (Agesic), el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional de Uruguay (Inefop), las cámaras empresariales y al movimiento sindical para diagnosticar de forma temprana cambios laborales vinculados a esta tecnología y definir acciones de mitigación.

    Detrás de esa resolución hay un problema que ya se está viendo en la práctica. “Esto no es una discusión teórica. Nosotros ya perdimos 200 puestos de trabajo porque una empresa nos dijo: ‘Terminé de entrenar la inteligencia artificial y la evaluación de contenido para TikTok para Brasil ahora me la hace la IA’”, relata a Búsqueda Favio Riverón, presidente de Fuecys. “Eso pasó acá, en Uruguay, y pasó ahora”.

    Favio-Riveron
    Favio Riverón, presidente de Fuecys.

    Favio Riverón, presidente de Fuecys.

    “No hay un pensar desde el Estado uruguayo”

    Riverón cuenta que su interés por la IA no es reciente. “Soy medio maniático con este tema desde hace tiempo. Empecé a meterme porque el mundo va para ahí, y, si uno no empieza a evaluar paliativos, después es tarde”, explica. Ese recorrido personal se transformó en una propuesta política tras estudiar experiencias europeas y observar los avances, todavía aislados, en Uruguay.

    “En 2024 Uruguay terminó con un muy buen informe de Agesic sobre IA, la Estrategia Nacional hacia 2030. También hubo un informe de la Comisión del Futuro del Parlamento. Pero quedaron como cosas disociadas”, señala. El sindicalista ve que “no hay un pensar desde el Estado uruguayo” de qué hacer ante el fenómeno, sino que “cada uno va reaccionando según el impacto que le toca”.

    La preocupación se vuelve más concreta cuando el propio Estado anuncia que avanzará en el uso de IA. “El gobierno nos dice que va a utilizar inteligencia artificial incluso para evaluar llamados a concurso. Está bien, pero ¿sobre qué criterios? Uruguay no tiene un marco ético resuelto. Y ese fue el primer paso que dio la Comunidad Europea. ¿Vamos a profundizar la utilización de la inteligencia artificial antes de tener un marco ético? ¿A qué va a responder esa IA, al gobierno de turno, a la idiosincrasia del país?”, advierte Riverón. En su opinión, hay criterios que plasmar antes de avanzar hacia una implementación más intensa de la IA porque hacerlo después “es muy difícil”.

    Inefop. Foto: Pablo Vignali / adhocFOTOS
    Inefop.

    Inefop.

    El observatorio como herramienta de anticipación

    La propuesta de Fuecys no apunta a frenar la tecnología, sino a anticiparse. “El observatorio tiene que diagnosticar en clave de anticipación. Con el mayor tiempo posible”, explica Riverón a Búsqueda. Y subraya un punto que considera central: “Diagnosticar no alcanza. Automáticamente, tenés que pensar cómo mitigar los impactos”. En esto, considera clave la participación del Inefop en el observatorio.

    El dirigente también quiere evitar que ese grupo de trabajo se convierta en testimonial y opina que se requerirá de trabajo técnico específico. “Esto no es para que Favio se saque la foto. No es para un dirigente sindical. Es para compañeros y compañeras del área técnica. Nosotros damos la visión política, pero el aspecto técnico tiene que estar en manos de quienes vienen estudiando el tema”.

    Impacto laboral y negociación colectiva

    Uno de los ejes más complejos de abordar es cómo la IA y las plataformas globales reconfiguran las relaciones laborales tradicionales. “Si tengo una plataforma que trabaja con la mitad de sus trabajadores fuera del territorio nacional, ¿dónde se da la negociación colectiva? ¿Con quién se negocia si la empresa opera en Uruguay, pero el núcleo de trabajadores está afuera? Estas cosas hay que empezar a pensarlas ahora”, plantea Riverón.

    El dirigente no duda al reconocer que el movimiento sindical llega tarde a poner estos temas sobre la mesa. “Sí, claro que llegamos tarde. En otros países están igual o peor. El sindicalismo en general ha sido lento para asumir los impactos de la IA”, afirma.

    Pero el mayor riesgo, insiste, es la negación. “En Uruguay tenemos muy arraigado el concepto de que ‘esto acá no va a pasar’. Y está pasando. Y va a seguir pasando, y a muy buena velocidad”.

    Google-Data-Center-Uruguay
    Terreno donde se construye el centro de datos de la empresa Google en el Parque de las Ciencias, departamento de Canelones.

    Terreno donde se construye el centro de datos de la empresa Google en el Parque de las Ciencias, departamento de Canelones.

    Lejos de ver al país como una excepción, Riverón cree que Uruguay reúne condiciones para que estos procesos se aceleren. “No es casualidad que Google se instale acá (con un data center en Canelones). No es solo por el agua. Tenemos niveles de conectividad muy por encima de la región, una alta penetración tecnológica, ingenieros muy calificados y una larga trayectoria en exportación de software”, dice.

    Ese atractivo, sin embargo, convive con una fragilidad estructural. “Muchas empresas son extremadamente móviles. Se instalan donde tienen mejores prebendas”, explica. “Hay algunas que se quedan porque valoran la calidad técnica uruguaya, pero otras se van sin problema a Perú o Centroamérica”.

    Desigualdad, concentración y renta básica

    Riverón enmarca la discusión en un escenario más amplio. “Algunos expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) plantean que hoy el mundo está en niveles de concentración de la riqueza peores que antes de la Segunda Guerra Mundial. Eso debería alarmarnos”, sostiene. Agrega que la automatización “concentró riqueza en pocas manos”, y la inteligencia artificial “parece ir por el mismo camino”.

    “Los principales dominadores de la IA están entre los más ricos del mundo. Cada vez ganan más con menos empleados. Ese ciclo en algún momento tiene que cerrar”, advierte. De allí surge, una vez más, la discusión sobre la renta básica universal como herramienta para amortiguar los efectos de ese proceso: “El mundo va a volver a discutir esto. Porque, si no hay consumidores, no hay economía”.

    Lejos de plantearla como una solución mágica, Riverón insiste en que la clave está en cómo se implementa y con qué objetivos. Para el dirigente sindical, la renta básica no debería pensarse solo como una respuesta a la pérdida de empleos, sino también como una forma de dar estabilidad en un mercado laboral cada vez más fragmentado, con trayectorias laborales intermitentes, trabajos por encargo y plataformas que operan por fuera de los esquemas tradicionales.

    Para el dirigente, la mayoría de las prestaciones que ya ofrece el BPS tiene una lógica de renta básica. Eso, sostiene, debe tenerse en cuenta a la hora de dar una nueva discusión sobre el tema. Desde su perspectiva, el debate “no debería centrarse tanto en crear algo completamente nuevo, sino en ordenar, fortalecer y actualizar los mecanismos de protección social ya vigentes para un escenario atravesado por la automatización y la IA”.

    Trabajadora-Fuecys
    Manifestación convocada por el PIT-CNT en 2023.

    Manifestación convocada por el PIT-CNT en 2023.

    ¿Destruye empleo o lo transforma?

    A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, Riverón no duda. “Hasta ahora, la inteligencia artificial no está creando nuevos empleos al mismo ritmo que destruye. Los diagnósticos hablan de desaparición de puestos de trabajo”.

    Cita un informe de la OIT que estima que “el 60% de los empleos en Uruguay estaría en riesgo por el impacto tecnológico”. Y señala que el impacto muchas veces pasa desapercibido. “Cuando desaparecen uno acá, tres allá, no nos hace ruido. Pero el impacto es enorme”.

    El campo es el ejemplo más claro. “Es el sector que más se automatizó. Campos que antes se monitoreaban a caballo hoy se controlan con drones. Ingenieros que antes recorrían plantíos ahora analizan datos desde un laboratorio, a kilómetros de distancia”.

    Para Riverón, la discusión sobre la IA obliga a repensar derechos laborales. “Nos quedamos solo con titulares, como la reducción del tiempo de trabajo. Pero las formas laborales hoy son mucho más complejas”.

    Para ilustrarlo, relata situaciones concretas en ámbitos de teletrabajo y empleo femenino. “Vas a un sector de teletrabajo donde la mayoría son mujeres y ellas te dicen: ‘Dejame trabajar tres días 12 horas y después descansar’. O te piden dividir la licencia para poder cuidar a sus hijos. Y nosotros seguimos reivindicando esquemas que mucha gente ya no quiere”, cuenta.

    Esos pedidos, sostiene, reflejan un cambio en las formas de organizar el trabajo, atravesado por la tecnología y nuevas necesidades de conciliación. El desafío, plantea, es que el movimiento sindical pueda procesar esas demandas dentro de marcos colectivos de protección.

    Preavisos, reconversión y límites reales

    Consultado sobre la propuesta del Ministerio de Trabajo para obligar a las empresas a avisar con anticipación despidos o cierres, Riverón coincide, pero va más allá. “El preaviso tiene que servir para cuidar el empleo, no solo para despedir prolijamente”.

    Insiste en la reconversión. “¿Por qué pensar siempre en despedir y tomar gente nueva? ¿Por qué no usar Inefop para reacondicionar trabajadores?”. Sin embargo, reconoce límites entre los propios trabajadores para estos procesos: “Nos cuesta mucho asumir que hay que recalificarse. En Alorica, de casi 300 despedidos, se anotaron menos de 30 para reconvertirse”.

    Riverón no dramatiza, pero tampoco relativiza. “La inteligencia artificial no solo va a trastocar el mundo del trabajo. Va a trastocar la sociedad. Vamos a un cambio de época”, dice. Y cita informes que advierten sobre escenarios críticos hacia 2045, algo que puede sonar lejano, pero “está a la vuelta de la esquina”.

    Por eso vuelve al punto inicial, la urgencia de un marco ético. “Lo que más me alarma es dejar que esto avance sin reglas. El Parlamento ya debería estar discutiendo esto. Hay cuestiones que son de la órbita legislativa, y, si no llegamos antes, llegamos tarde”.

    Alorica Uruguay
    El call center Alorica en Aguada Park.

    El call center Alorica en Aguada Park.

    Un contexto que refuerza la alarma

    La preocupación de Fuecys surge en un escenario local y regional marcado por despidos y reestructuras. Mercado Libre confirmó la semana pasada el despido de 119 empleados en América Latina (32 en Argentina y uno en Uruguay, según la empresa) en el área de Experiencia de Usuario, como parte de un proceso de integración de diseño y contenido apoyado en tecnología. La empresa habló de “estructuras más ágiles” y del uso intensivo de herramientas tecnológicas como la IA.

    En Uruguay, el ajuste se suma a los despidos de unos 300 trabajadores de software en UKG, al cierre de operaciones de Tether en Florida y al envío al seguro de paro de unos 250 empleados del call center Alorica tras la decisión de TikTok de cerrar su oficina de moderación de contenido en Montevideo.

    Mientras el Ministerio de Trabajo impulsa un proyecto de ley para exigir preavisos ante despidos colectivos, las señales son contradictorias. Un relevamiento de Randstad indica que el 67% de los trabajadores cree que su empleo no corre riesgo. Para Riverón, ese optimismo puede ser parte del problema. “Si seguimos pensando que esto no nos va a pasar, cuando reaccionemos va a ser demasiado tarde”.