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    Uruguay en el Mundial: lágrimas, reclamos y relaciones rotas, la crisis que derivó en el fracaso

    La eliminación de Uruguay cerró un ciclo de tres años liderado por Marcelo Bielsa, atravesado por expectativas de renovación, tensiones y resultados dispares

    “Mi paso no dejó nada”. Uruguay acababa de quedar eliminado del Mundial 2026 y, con cinco palabras, Marcelo Bielsa resumía su proceso de más de tres años al frente de la selección. Sentado al borde de su silla en la sala de conferencias del Estadio Akron, en Guadalajara, se lo notaba irritado, apurado, con la necesidad de retirarse cuanto antes.

    Minutos antes había tenido que responder preguntas al borde de la cancha, apenas consumada la derrota 1-0 ante España el viernes 26, por la última fecha del grupo H. Ahí estuvo todavía más crispado: a un paso de insultar a sus interlocutores.

    Su frase dio la vuelta al mundo. Muchos la tomaron al pie de la letra; otros, como una conclusión dicha en caliente. En la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), que en mayo de 2023 pagó un contrato récord para incorporarlo, la lectura fue matizada: Bielsa dejó muchas cosas, sí, pero no todas las que se esperaban.

    La elección por Bielsa fue más allá de los resultados. En la AUF creían que, con una generación veterana en retirada, la selección quedaba con un grupo corto de futbolistas de élite; sin juveniles con proyecciones concretas en Europa, buscaron un entrenador capaz de potenciar a la selección en el estilo de juego y en la detección y formación de talentos, una habilidad que Bielsa mostró a lo largo de su carrera. En paralelo, confiaban que el entrenador argentino pudiera ayudar a reconstruir el nivel de la estancada liga local, inspirando a los directores técnicos de los clubes uruguayos en una especie de ecosistema de colaboración.

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    El precio era alto: alrededor de US$ 4 millones al año para convencer a un entrenador de 66 años que por entonces era pretendido por clubes de la Premier League de Inglaterra y LaLiga de España.

    Los resultados se tradujeron en victorias puntuales, mientras que la cantidad de futbolistas potenciados por Bielsa fue menor a la esperada. A largo plazo, aún está por determinarse si los principios de su metodología de trabajo, su modelo de gestión del entrenamiento y su organización ofensiva serán incorporados por las selecciones juveniles. En el ámbito local, por su parte, fueron pocos los entrenadores que intentaron conocer su modelo.

    En esa síntesis, Bielsa se autoimpuso como el único culpable, aunque la realidad lo muestre como parte de un proceso con responsabilidades compartidas, en el que su cuota no fue ni la única ni la principal, y que empezó a desbarrancarse en setiembre de 2024, de acuerdo con fuentes de la AUF, de cuerpos técnicos de selecciones uruguayas y de personas cercanas al plantel, además de información recopilada por Búsqueda desde el inicio del ciclo Bielsa.

    La selección de Uruguay, sin talento

    “Uruguay es del grupo del medio”, advirtió Bielsa el día que fue presentado como director técnico, el 17 de mayo de 2023. La frase refería a la posición de la selección en el escenario mundial y tenía una argumentación concreta. “Los mejores futbolistas uruguayos se van a Europa, los del medio se van a América del Norte y los buenos que no pueden ir a Europa o a América del Norte van a los países sudamericanos más desarrollados”, explicó.

    En ese combo, en Europa había entonces y hay hoy pocos futbolistas uruguayos, al contrario de las selecciones de élite que pelean un Mundial y las del escalón siguiente que buscan pelearlo.

    El problema no es nuevo y es uno de los que más preocupa a Jorge Giordano, director de Selecciones Nacionales y mano derecha de Bielsa en todo su proceso. Apenas horas antes del debut de Uruguay en el Mundial 2026 ante Arabia Saudita, Giordano dio una rueda de prensa a medios uruguayos en la concentración de la selección en Playa del Carmen, México: “Estamos muy preocupados a nivel juvenil. Se nos hace muy difícil competir hoy con Colombia y con Ecuador. Necesitamos un plan más agresivo para ser más competitivos y tratar de encontrar más futbolistas de talento, porque hoy tenemos muchos futbolistas, pero de 6 o 7 puntos”.

    La llegada de Bielsa intentó solucionar eso. Amparado en sus antecedentes en la formación de futbolistas, el objetivo era que estableciera en la selección un núcleo de jugadores que, a la vista común, no estaban en un nivel de élite. Bielsa lo intentó con varios: los defensores Sebastián Cáceres y Nicolás Marichal, los volantes Agustín Canobbio y Emiliano Martínez, los extremos Facundo Pellistri y Facundo Torres, los delanteros Cristian Olivera y Luciano Rodríguez, entre muchos otros.

    Salvo Cáceres, ninguno se consolidó como titular en la selección. Y aun Cáceres —zaguero, 26 años, Club América de México— tampoco, por su edad, logró el salto a Europa.

    El único que cumplió con todos los requisitos fue Maximiliano Araújo, un zurdo de perfil ofensivo de 26 años con el que Bielsa sorprendió al convocarlo en 2023, cuando estaba en el Deportivo Toluca de México: se convirtió en titular indiscutido, fue transferido al Sporting de Portugal, hizo dos goles en el Mundial y apunta a ir a un club todavía mejor.

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    Maximiliano Araújo, a la derecha, celebra con Sebastián Cáceres el gol que anotó ante Cabo Verde para Uruguay, por un partido del grupo H del Mundial 2026 que finalizó 2-2.

    Maximiliano Araújo, a la derecha, celebra con Sebastián Cáceres el gol que anotó ante Cabo Verde para Uruguay, por un partido del grupo H del Mundial 2026 que finalizó 2-2.

    Queda por ver el caso de Juan Manuel Sanabria, un volante central de 26 años reconvertido en lateral izquierdo que se destacó en el torneo. Sin embargo, su edad y un paso previo sin consolidación en Europa hacen que no sea sencillo proyectarlo nuevamente en ese mercado desde el Real Salt Lake de Estados Unidos, donde se desempeña

    Tanto a Bielsa como a Giordano se les cuestionó que al Mundial 2026 no fuera ninguno de los 21 campeones del mundo sub-20 consagrados en 2023 en Argentina. En la AUF entienden que ese campeonato refleja justamente el triunfo colectivo de futbolistas “de 6 o 7 puntos”, pero no el desarrollo individual posterior que Uruguay busca para fortalecer su selección mayor.

    De aquellos campeones, ninguno logró destacarse individualmente en Europa. En comparación, selecciones sub-20 que quedaron por debajo de Uruguay en ese torneo tuvieron en el Mundial 2026 representantes que despegaron su carrera: Argentina a Valentín Barco (Racing de Estrasburgo, Francia); Ecuador a Joel Ordóñez (Club Brujas, Bélgica) y Nilson Angulo (Sunderland, Inglaterra), y Colombia a Gustavo Puerta (Racing de Santander, España).

    Frente a este inconveniente, la AUF tomó una medida a futuro: el inicio de scouting y captación en Europa para buscar futbolistas que puedan adquirir la nacionalidad uruguaya. De cara al Mundial 2026, Bielsa y Giordano buscaron convencer a los jugadores que tuvieran la oportunidad de competir en ligas más exigentes. Aunque los casos fueron pocos, no tuvieron siempre éxito, como refleja la situación del delantero Darwin Núñez. A un año del comienzo del torneo, Núñez eligió irse del Liverpool inglés al Al Hilal de Arabia Saudita, en agosto de 2025, por alrededor de 53 millones de euros.

    La liga de Arabia Saudita, en auge desde 2023 por inversiones millonarias del régimen saudí que atraen sobre todo a estrellas en el ocaso de su carrera, es particularmente cuestionada por Bielsa por su falta de nivel físico y competitivo. La transferencia de Núñez frustró al entrenador argentino. Terminó por convocarlo y dejó afuera a algunos de los pocos futbolistas uruguayos que sí se desempeñan con regularidad en ligas de élite, entre ellos, el defensor Santiago Mouriño (24 años, Villarreal CF, España) y Martín Satriano (25 años, Getafe, España).

    Para representantes de futbolistas consultados por Búsqueda, una de las claves de por qué perdió peso el pedido de Bielsa y Giordano a los futbolistas fue, justamente, que el propio entrenador priorizó a los jugadores de su proceso y con trayectoria consolidada, más allá de la liga en que competían.

    Bielsa y la protección pública de sus dirigidos

    La presentación de Bielsa fue particular: se acondicionó una sala del Estadio Centenario, que quedó repleta; se le entregó una placa y una camiseta con su nombre, hubo una introducción audiovisual, palabras de agradecimiento del presidente de la AUF, Ignacio Alonso, y una excepcional asistencia de prensa internacional en Montevideo.

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    Marcelo Bielsa junto al presidente de la AUF, Ignacio Alonso, en su presentación en 2023 como entrenador de la selección uruguaya.

    Marcelo Bielsa junto al presidente de la AUF, Ignacio Alonso, en su presentación en 2023 como entrenador de la selección uruguaya.

    Una de sus primeras frases marcó la impronta de Bielsa en el resto de su ciclo: “A mí me gusta el grupo de jugadores que posee Uruguay”. Ese posicionamiento lo mantuvo pese a un vínculo difícil con el plantel: afectuoso con algunos futbolistas, frío con otros, roto con una minoría. El clima, que creció puertas adentro desde su llegada, explotó hacia afuera en octubre de 2024.

    “En el partido con Ecuador me echó la culpa de haber perdido. Somos 11 jugadores y me echó la culpa a mí. En una práctica habíamos tenido un intercambio de palabras y me minimizó delante de todo el grupo”, dijo Agustín Canobbio aquel mes al programa Minuto 1 de Carve Deportiva, en referencia a una derrota 2-1 en Quito en setiembre de 2023, por las Eliminatorias al Mundial 2026.

    La exposición pública de Canobbio tomó impulso con la realizada por Luis Suárez días antes. El delantero, que se había retirado de la selección en setiembre de 2024 en un empate 0-0 con Paraguay, también por las Eliminatorias, desnudó la interna en una entrevista en el programa De fútbol se habla así, de DirecTV.

    Aludió a una convivencia “al límite” de los futbolistas con Bielsa por el poco trato personal y las duras críticas futbolísticas que el entrenador impartía; una de ellas, por ejemplo, dejó con lágrimas a Darwin Núñez en noviembre de 2023, en el entretiempo del partido en que Uruguay venció 2-0 a Argentina por las Eliminatorias, en Buenos Aires. Suárez también describió un ambiente más estricto en el Complejo Celeste, el lugar de concentración, sin cierta informalidad de procesos anteriores, donde se permitía compartir espacios entre futbolistas y cocineros, utileros y fisioterapeutas, entre otros.

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    Luis Suárez frente a Paraguay, en setiembre de 2024, durante su último partido con la selección uruguaya.

    Luis Suárez frente a Paraguay, en setiembre de 2024, durante su último partido con la selección uruguaya.

    “Es dejarlos a los funcionarios disfrutar su momento: estar con Luis (Suárez), con Fede (Valverde), con Josema (Giménez), con Nico (De la Cruz)... disfrutar con ellos”, dijo. “Antes estábamos cenando o merendando y había televisores prendidos por todos lados; hoy en día está todo en silencio”, ejemplificó.

    Pese a la conmoción pública, Alonso y el Comité Ejecutivo de la AUF ratificaron a Bielsa. Más allá de las consecuencias económicas de una posible rescisión de contrato, pesó el convencimiento de que la selección necesitaba un entrenador con pergaminos internacionales, exigente, capaz de formar futbolistas y propulsar un estilo de juego ofensivo. Los propios futbolistas fueron quienes, en diciembre de 2022, comunicaron a los directivos de la AUF que procuraban un director técnico con perfil de ataque, tras la salida de Diego Alonso como entrenador de la selección.

    Bielsa cumplió con esas expectativas hasta la Copa América 2024 disputada en Estados Unidos, con victorias por Eliminatorias ante Brasil en Montevideo y ante Argentina en Buenos Aires, entonces la tercera derrota de esa selección campeona del mundo en sus últimos 53 partidos, y la primera como local.

    Tras el tercer puesto en la Copa América, culminada en julio de 2024, llegó una sequía de seis empates, cinco victorias y cuatro derrotas. La última caída, en un amistoso de noviembre de 2025, fue una lapidaria goleada 5-1 contra Estados Unidos en Tampa, Florida. Al regreso a Uruguay, Bielsa brindó una conferencia de prensa en la que reconoció problemas en la “gestión de los jugadores” y se definió como “tóxico” en el vínculo con los dirigidos.

    Eduardo Ache, Carlos Manta y Matías Pérez, tres de los integrantes del Comité Ejecutivo de la AUF que más inciden en temas futbolísticos, manifestaron entonces algunas dudas sobre su trabajo. Junto con Alonso, terminaron por sostener a Bielsa.

    Se definió entonces diseñar un proceso de siete meses hacia el Mundial 2026. Pérez, un exfutbolista de 40 años con larga trayectoria en Uruguay, Argentina y Chile, quedó como intermediario entre los futbolistas y Bielsa. Se culminaron obras relevantes ya previstas en el Complejo Celeste, se eligió un cómodo hotel en Playa del Carmen, México, como concentración para el Mundial, y se implementaron cambios sutiles en los entrenamientos para mejorar el clima. Bielsa incluso volvió a convocar a Canobbio, en marzo de 2026, en un amistoso ante Inglaterra en Wembley que terminó 1-1. Todo permitió reducir sensiblemente los reparos del plantel hacia Bielsa.

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    Diego Lugano, excapitán de la selección uruguaya, abandona una asamblea de la AUF en noviembre de 2025.

    Diego Lugano, excapitán de la selección uruguaya, abandona una asamblea de la AUF en noviembre de 2025.

    Aunque no dividido ni peleado, los jugadores sí tenían distintas miradas sobre el entrenador. Algunos fueron más cercanos en el vínculo y partidarios de sus métodos y enseñanzas, entre ellos, José María Giménez. “Hubo cosas con las que, obviamente, no nos sentimos cómodos, pero como siempre, apoyando y estando con el entrenador al cien por ciento”, dijo en rueda de prensa en 2024, tras las declaraciones de Suárez.

    En ese grupo también estuvo Sebastián Cáceres. “Yo hablo por mí: tengo todo el respeto hacia Bielsa y mucho agradecimiento. Capaz que alguno puede opinar distinto, pero creo que, a rasgos generales, la mayoría sabe cómo fueron las cosas”, afirmó el lunes 29, en rueda de prensa, al llegar de Guadalajara al Aeropuerto Internacional de Carrasco. De los 26 integrantes del plantel mundialista, Cáceres fue el único que volvió a Montevideo en el vuelo dispuesto por la AUF, junto con el entrenador, Giordano y el grupo de sparrings juveniles que estuvo en el torneo. Fue, además, el único de los 26 futbolistas que por ahora habló.

    Del otro lado existió un grupo de jugadores que, aunque siempre acató las indicaciones de Bielsa, se mostró más reticente a sus maneras. “Hay cosas que sí son verdad, no hay que desmentir nada; al final siempre hay que ser sincero”, sostuvo en octubre de 2024 el capitán de la selección, Federico Valverde, sobre las diferencias en la convivencia con el entrenador.

    Los casos de enfrentamiento directo fueron menos numerosos. El más claro es el del lateral Nahitan Nández, quien, pese a su experiencia, quedó fuera de la convocatoria final del Mundial 2026; mantuvo desacuerdos con Bielsa, en algunos casos por cuestiones de conducta. También el de otro integrante del plantel actual, cuyo nombre no pudo ser confirmado por Búsqueda.

    Algunos futbolistas pretenden hablar públicamente en los próximos días, ya con el ciclo Bielsa efectivamente finalizado y el entrenador fuera de Uruguay. Hasta ahora los pronunciamientos fueron de familiares y representantes, que de manera más directa o indirecta plantearon su disconformidad con el director técnico argentino.

    Quienes sí han sido explícitos son los exfutbolistas de la generación previa que actuó en la selección. Ahí están los casos de Suárez, en octubre de 2024, y de Diego Lugano, quien en los meses previos al Mundial planteó a algunos directivos el retorno del arquero Fernando Muslera a la selección. Lugano fue de los primeros en criticar a Bielsa tras la eliminación.

    “Los jugadores dejaron todo, pero no tuvieron un entrenador que los guiara por buen camino. Cambios inentendibles, tácticas inentendibles. Contaminó el ambiente, nunca entendió dónde estaba y los jugadores nunca lo entendieron”, dijo apenas minutos después de la derrota con España, como analista del canal estadounidense Telemundo Deportes.

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    Esta actitud encontró la contracara en Bielsa, que mantuvo una defensa constante de sus dirigidos durante todo el proceso: desde la conferencia de prensa inicial en el Estadio Centenario, pasando por la posterior a la eliminación en Guadalajara —donde repitió que quedar afuera del Mundial era “responsabilidad” de su gestión—, hasta la última conferencia brindada el martes 30, nuevamente en el Estadio Centenario. El respaldo también intentó transmitirlo en gestos concretos, como otorgarle a Suárez la capitanía y la titularidad en los 90 minutos en su partido despedida contra Paraguay, y acceder a la ceremonia de homenaje posterior pese a que se trataba de un partido oficial por Eliminatorias.

    El punto más concluyente de su defensa fue el 12 de julio de 2024 en Charlotte, Estados Unidos. Uruguay había perdido la semifinal de la Copa América 2024 con Colombia y se aprestaba al partido por el tercer puesto con Canadá. Tras la caída con Colombia, se desató una trifulca en la tribuna entre futbolistas uruguayos e hinchas colombianos, lo que derivó en la sanción a 11 jugadores de la selección.

    “Reaccionaron como lo hubiera hecho cualquier ser humano. Están agrediendo en la tribuna a su mujer, a su madre, a un bebé, a su esposa, a su hermana, ¿qué deben hacer?”, argumentó Bielsa en una diatriba de casi 40 minutos en la que cuestionó la capacidad organizativa y los intereses de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), de la FIFA y del propio gobierno de Estados Unidos.

    Curiosamente, sentado junto a él en la mesa, lo acompañaba Sebastián Cáceres.

    De Uruguay al mundo

    La eliminación de Uruguay del Mundial 2026 generó repercusión internacional. The Athletic, uno de los medios deportivos más prestigiosos de Estados Unidos —parte del grupo The New York Times—, publicó un artículo sobre el ciclo que derivó en la derrota. “La Copa del Mundo de Uruguay y Marcelo Bielsa, un desastre que se venía gestando desde hace años”, se titula. Menciona “problemas de desgaste físico y mental” dentro del plantel de la selección.

    En un contexto de cobertura hiperglobalizada del Mundial, con una popular herramienta de la red social X que facilita la traducción instantánea de publicaciones, las versiones sobre la interna de la selección uruguaya se multiplicaron rápidamente.

    Deporte-Valverde-Lamento-Uruguay-Cabo Verde-Mundial 2026-Evrim Aydin-Anadolu via AFP
    Federico Valverde, capitán de Uruguay, se lamenta tras fallar una oportunidad de gol frente a Cabo Verde, por el grupo H del Mundial 2026.

    Federico Valverde, capitán de Uruguay, se lamenta tras fallar una oportunidad de gol frente a Cabo Verde, por el grupo H del Mundial 2026.

    La más difundida refiere a una charla de cuatro jugadores con Bielsa antes del partido ante España, en la que Valverde, Rodrigo Bentancur, Sergio Rochet y Manuel Ugarte le pidieron desplegar una estrategia menos ofensiva y más conservadora y de contragolpe. El intercambio existió, pero estuvo vinculado a dos requerimientos que venían de tiempo atrás: entrenar titulares y suplentes de forma conjunta y reducir la duración de las charlas tácticas sobre el rival en la previa de los partidos. “Nos satura mentalmente”, le dijeron respecto al último punto.

    Además de The Athletic, medios como el británico The Guardian y el francés Le Monde, entre otros diarios internacionales de referencia, abordaron el tema de la reunión entre Bielsa y los cuatro jugadores.

    Tras el Mundial, algunos dirigentes del fútbol uruguayo creen que, para evitar especulaciones en el afuera, los futbolistas —no solo los participantes de la charla— debieron pronunciarse, sobre todo en una era en la que cuentan con plataformas propias para comunicarse, como las redes sociales.

    El último episodio en esa línea se dio incluso después del torneo con la supuesta fiebre de Fernando Muslera, quien se convirtió en el primer arquero desde 1966 en cometer cuatro errores que derivaron en goles en Copas del Mundo. Distintos medios informaron que Muslera jugó contra España con 39 grados de temperatura y que Bielsa nunca se enteró. Diego Forlán, incluso, habló de “40 o 41 grados”, entrevistado en un programa argentino de la cadena ESPN. Como en otros episodios, las versiones circularon sin que intervinieran los protagonistas.

    Esta semana fue Bielsa quien aclaró la situación. Sostuvo que Muslera registró 38,1 grados el día anterior al partido, que el cuerpo técnico estaba informado de la situación y que no tuvo síntomas el día del partido. Asimismo, destacó la “grandeza y generosidad impropias del fútbol actual” de Muslera, de 40 años, a quien Bielsa volvió a convocar en marzo de 2026 tras casi cuatro años fuera de la selección. Hasta ese tramo del proceso, salvo la derrota 5-1 ante Estados Unidos —con Cristopher Fiermarín como arquero—, el equipo había recibido 21 goles en 32 partidos con Sergio Rochet y Santiago Mele como arqueros.

    El desenlace en el Mundial

    Pese a todo, Uruguay estuvo cerca de pasar de ronda en el Mundial 2026. Por estadísticas, métricas, juego y rendimiento, mereció ganar en los empates 1-1 y 2-2 contra Arabia Saudita y Cabo Verde, respectivamente, y al menos rescatar un empate en la derrota 1-0 ante España. Eso le hubiera permitido alcanzar el segundo puesto del grupo H, o incluso el primero, y clasificar a los dieciseisavos de final.

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    Marcelo Bielsa brinda una conferencia de prensa el 30 de junio de 2026, tras arribar a Montevideo del Mundial 2026.

    Marcelo Bielsa brinda una conferencia de prensa el 30 de junio de 2026, tras arribar a Montevideo del Mundial 2026.

    Pero, como reza la vieja frase, en el fútbol manda el resultado. En el primer Mundial de la historia con 48 selecciones participantes, Uruguay terminó eliminado como uno de los peores terceros, por detrás de equipos que, por historia y presente, muestran un nivel claramente inferior. El resultado, de por sí histórico, queda todavía más opacado por el rendimiento de las otras cinco selecciones sudamericanas, que avanzaron todas de fase, y por la eliminación de Uruguay en el Mundial de Catar 2022, también en la fase de grupos.

    Bielsa cometió errores importantes, como convocar a jugadores lesionados que recién podían estar disponibles para unos hipotéticos octavos de final, la insistencia con Muslera como titular y la falta de recambios válidos en el plantel ante un grupo corto de posibles titulares utilizados por el entrenador. A eso se sumó un aspecto que históricamente fue una fortaleza de sus equipos: el estado físico, con una intensidad y ritmo que perdió consistencia en el cierre de los partidos contra Cabo Verde y España.

    El martes 30, en un Estadio Centenario un poco más calmo que la efervescencia del Estadio Akron de Guadalajara posterior a la derrota con España, Bielsa volvió a analizar el Mundial 2026 y su proceso al frente de Uruguay.

    “Tengo clarísimo que no dejo nada”, insistió, consultado sobre su influencia en la selección. Esta vez la respuesta tuvo una lectura más profunda y, por primera vez, menos autocrítica, al explicar que su conocimiento y su forma de trabajar el fútbol no encontraron eco durante los tres años y dos meses que estuvo en Uruguay. “Todo lo que quise transmitir, a nadie le interesó aprenderlo”.